Muchas cosas han cambiado desde que la tokiota Sony comenzara en el negocio fabricando cocedores de arroz a vapor. Pioneros del sonido y la electrónica de consumo —no en vano sony procede del vocablo latino sonus, “el sonido”—, con hitos en su haber como el Walkman o la dinastía PlayStation, podría decirse que en esto de concebir productos de gran relación calidad/precio son auténticos veteranos. Lo que han logrado con sus nuevos auriculares h.ear —ya disponibles a la ventaes evidente fruto de muchos años de perfeccionamiento y exigencia.

Antes de nada conviene explicar un par de puntos: en la berlinesa feria IFA 2015 fueron presentados los h.ear In —esto es, audífonos internos—, los h.ear On —externos— y los nuevos Walkman modelos NW-A27HN y NW-A25HN, de 8 y 16 GB respectivamente. Tanto el modelo clásico, de diadema, como el in-ear, conforman un magnífico tándem con Walkman porque, en gran medida, están enfocados al sonido más exigente reproduciendo sonido en calidad High Resolution con frecuencias que van hasta los 60 kHz en el modelo a tratar. Pero dejémonos de jerga técnica y vamos a lo funcional: la experiencia.

8:00 am – Comenzamos

Tras el embalaje básico para retailers nos encontramos una caja únicamente con el logo de SONY. El color de la misma va a juego con el modelo. En mi caso, un rojo un tanto ácido. Pero nada más abrir la caja se desnudan unos auriculares imponentes. El rojo cinabrio se torna en un tono mucho más suave gracias al acabado metalizado estilo aerosol y la primera sensación no puede ser más positiva. De un tiempo a esta parte el auricular se ha transformado en un complemento para la moda, una extensión de nuestras preferencias estéticas. Y hay que saber utilizar esta oportunidad en nuestro beneficio. En Sony entienden esta filosofía a la perfección y hacen de sus nuevos h.ear On un aliado perfecto. La caja se acompaña además con una bolsa de transporte a juego y un acolchado de polipropileno 100% reciclable. Un empaque sobrio donde todos los detalles y ad-ons están escondidos dentro de los auriculares.

No parece pesar mucho, 220 gramos, frente a los 290 del Audio Technica ATH-MSR7, por citar un posible contrincante. Pero su acabado es sorprendente: el acolchado de las orejeras compite perfectamente con el cuero de gama alta, evita la sudoración y recoge completamente el pabellón auditivo, encerrando la oreja sin presión. Para quienes estén en contra de los circumaurales por sus posibles riesgos en la salud del oído, la primera impresión arroja un dato relevante: no generan un efecto de vacío solapándose a las orejas con la violencia de otras marcas. Son cerrados pero realmente cómodos. Por otro lado, quienes llevamos gafas y nuestra vida ha sido un constante pelear, estos h.ear On se presentan como una verdadera celebración. La diadema tiene hasta diez puntos de extensión y se ajusta tal y como quiero.

Color Black

11:00 am – En la calle

Ese El Dorado que algunas marcas prometen desde hace años entonando un «nuestro cable no se enreda» aquí se da de pleno. El cable de 1,2 metros es plano y estriado y no se lía absolutamente nada, manteniendo cierta rigidez. Además incluye un micrófono omnidireccional de alta sensibilidad (condensador electrostático) y un control de volumen con un único botón. Es interesante observar cómo se desconecta independientemente para evitar tirones y su posterior deterioro o rotura: a un lado un jack de 3.5’’ con unas muescas de seguridad, una forma para adecuar pulgar e índice y un tacto suavísimo; al otro lado el mismo minijack bañado en oro con forma de L. Este tipo de conectores TRRRS —de tres anillos y cuatro polos— son un estándar en el sonido HiFi. El rango de impedancia también promete buenos resultados, de 24 Ω a 1 kHz. Esperemos que las bobinas resistan lo que se les viene encima.

Está bien. Hagamos trampa. Sometámoslos a rock duro. Comenzamos la mañana con el nuevo disco de Bring Me The HorizonThat’s the Spirit’, lanzado desde mi iPod usando Apple Lossless Audio Codec (ALAC), un formato de audio digital comprimido sin apenas pérdida. Comienza ‘Doomed’ y hay algo de distorsión en la señal. Esto indica que los auriculares añaden ganancia a la salida. Los medios están bien definidos pero los graves ensucian la mezcla, teniendo problemas para encontrar espacios entre los sintes.

Vale, no han pasado treinta minutos y la cosa empieza a coger forma. Ya saben lo que dicen: un buen auricular necesita calor. Aunque cada modelo es un mundo, se estima de manera popular que la edad ideal para unos cascos de gama media-alta suele estar en las cien horas. Y estos empiezan a sonar bastante limpios. Creo que ya están preparados para ‘25‘, el nuevo LP de Adele. Por cierto, durante el trayecto a la parada del bus algo me recordaba a mis viejos audífonos de estudio: gracias al audaz diseño, comparten una eficaz supresión de ruidos en todo momento, hasta con el tráfico en hora punta.

14:00 pm – En casa

No quiero engañar a los oídos así que necesito despejar. Es habitual que los auriculares, cuanto más cerrados, más estrés generan al oído, pudiendo desarrollarse acúfenos en casos donde se demanda uso intensivo durante periodos prolongados. La próxima hora la paso entre murmullos urbanos y el bullicio del transporte público. Mientras tanto los auriculares han estado en su bolsa, plegados cómodamente en esa forma de G. Como abrazar a tu pareja en el sofá. Aprovechando la ocasión, doy el salto a un Walkman de la serie NWZ, de 8 GB.

De vuelta a los h.ear on lo ideal sería probar con algo mesurado, una de esas pruebas de fuego donde muchos cascos caen por el terraplén de la mediocridad. Un clásico: el Concierto para violín en mi menor, Op. 64 del compositor alemán Felix Mendelssohn, ejecutado por la Frankfurt Radio Symphony Orchestra. Los medios ahora suenan cálidos, la música parece revestida por una suerte de humanidad adicional aunque pecando de algún grave adicional. En cambio, los agudos del violín solista de la virtuosa Hilary Hahn no deja lugar a dudas: estos cascos pueden con todo.

Aprovechemos la sobremesa para jugar un ratito a la PS4, concretamente al flamante Star Wars: Battlefront, el nuevo hit de Electronic Arts. Pruebo desde la salida del home cinema Sony BDV-E6100, y comparo vía salida óptica frente a la conexión de auriculares. El resultado vuelve a destacar positivamente. Si en exteriores suprimían ese ruido blanco ambiental y arbitrario, en casa el rendimiento es limpio y sólido como una roca. Echo de menos otro metro de cable. Por suerte, los h.ear on lo permiten gracias a su conector.

Cable h.ear

Descubro por primera vez eso que Sony denomina «control de respuesta de ritmo». No tenía ni idea hasta ahora pero compruebo como en la parte superior de los diafragmas hay una salida de aire para equilibrar el flujo y tensión del aire dentro del rango de baja frecuencia. Las explosiones del Ejército Imperial están reproducidas con un mimo relevante —DICE, el estudio desarrollador, es famoso por su cuidado en apartados sonoros— y con los h.ear on los graves en ningún momento retumban.

Parte del mérito lo tiene el esqueleto del diafragma. La cúpula está revestida de titanio y la estructura está protegida con una armazón de gran elasticidad y suspensión (de 40mm) que se ajusta rápidamente a cambios de volumen y rango en el espectro audible. Según subo el volumen hasta el máximo que puedo soportar compruebo cómo se doblegan los graves abusivos, sin recortar ni limitar la señal, sino fugando parte del exceso. La oreja, entonces, nunca percibe retumbar. La sensibilidad con la que emiten el sonido también es interesante sobre el papel: 103 dB/mW, suficiente potencia para no llegar a sentir dolor —en torno a los 125 dB— y sin llegar a comprometer nuestra necesidad en ambientes ruidosos. No obstante, un apunte: no le hubiesen sentado nada mal un par de decibelios adicionales.

Diafragma

18:00 pm – Turno de tarde

Apenas llevo ocho horas con ellos y ya siento que están ahí desde siempre. Manejarlos de un lado para otro no supone el inconveniente que sí generan otros modelos más voluminosos o pesados. Desde luego, algo tienen estos audífonos que los trasladan más allá de su rentabilidad económica y su funcionalidad práctica. Tienen diseño y personalidad —la posibilidad de elegir entre cinco colores, del sobrio azul viridian al elegante negro—, tienen cierta vena artística y un cuidado enfoque hacia lo icónico. Y, sobre todo, una ergonomía suficiente para enfrentarse al día a día. Bueno, hablando de día a día, toca salir a correr.

Colores

21:00 pm – Carrera nocturna

Esta vez el álbum elegido es ‘1989‘ de Taylor Swift. En realidad no esperaba nada bueno de esta prueba. Es evidente que Sony dispone su versión ‘IN’ para tales menesteres, pero los auriculares han aguantado el tipo. La diadema, sometida a los desmanes de la cabeza, ni se escurría ni golpeaba. Sí se achaca el sobrepeso que produce la inercia, pero en todo caso la supresión de vibración ayuda, desde luego. Y la música, reproducida en calidad AIFF ripeada directamente del disco original, nunca había sonado tan compacta y cristalina.

La riqueza con la que se reproducen tanto agudos como bajos, el comportamiento en el espacio, apreciándose la distancia entre panoramas e instrumentos con claridad, es algo que sitúan a estos h.ear on en la cúspide de la calidad en su franja de coste. Se aprecia la compatibilidad con audio HD y, desde luego, invita a escuchar música en formatos de calidad superior al tradicional mp3. El cable, aunque es imposible que se anude, da una cierta sensación de durabilidad, en parte debido a su poca tolerancia a torsiones y resistencia.

Durante el trayecto —de unos cuarenta minutos— pude atender una llamada y comprobar la eficacia del micro: el receptor de la llamada me señaló que me oía un poco bajo, apenas apreciable, pero destacando a cambio que la voz era neutra y nada coloreada. Percibí otro detalle: los auriculares, expuestos a unos 8º C, tampoco se enfriaron notablemente. El aluminio cromado parece absorber ligeramente menos la temperatura que otros modelos. Echo de menos un control de volumen pero al menos el botón de pausa es compatible con todos los dispositivos que he probado.

Running

23:00 pm – Conclusiones

Con la noche cerrada encima, ya es hora de olvidar las grabaciones modernas, la saturación en mezcla y comprobar hasta qué nivel de profundidad aguantan estos cascos. Con salida directa pincho el vinilo de ‘Physical Graffiti‘ de Led Zeppelin, concretamente la remasterización que publicaron el pasado verano en conmemoración de su 40 aniversario. El comienzo de ‘Custard Pie’ suena tan fresco como el primer día. El Rhodes de John Paul Jones ruge grueso y definido en el lado izquierdo. Los golpes de caja están ligeramente orientados al margen derecho. Prácticamente perfecto. Debajo de estos cascos minimalistas cabe cualquier género musical, no hay duda. Si hubiese que emitir ahora mismo un veredicto sería «por favor, dejadme seguir escuchando el disco hasta el final». Y eso es mucho decir.

Sony es consciente de la voracidad del mercado y de que la puesta a punto de sus nuevos auriculares exigían una revisión completa. Con los fantásticos h.ear on pueden dar su labor por saldada. No me creáis a mí, comprobadlo por vosotros mismos.

Sony hear on


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