Al parecer, el problema surgió durante unas tareas de mantenimiento rutinario que la compañía desarrolló en uno de sus centros de datos situados en Europa. Un error impidió que las gestiones de este equipo se repartieran entre otros, lo que provocó una reacción en cadena que terminó con la caída de todo el sistema.

A muchos nos puede sorprender que ocurran este tipo de reacciones como consecuencia de una acción de mantenimiento rutinaria, pero desde la compañía explican las causas de tal resultado tan poco común, y más si cabe, cuando ha levantado cierto recelo entre muchos usuarios, que se han apresurado a ver en el mismo las consecuencias de un ataque al servidor de correo.

Google ha querido dejar claro que el problema no fue debido a un ataque externo, y que todo ha sido consecuencia de la realición durante la mañana de ayer de tareas de mantenimiento rutinario en uno de los centros de datos que tiene en Europa.

Lo habitual en estos casos es que la gestión de las cuentas se traslade a otro centro de datos mientras dura el proceso. Sin embargo, un cambio introducido recientemente, y cuyo objeto es mantener los datos geográficamente próximos a los titulares de las cuentas, provocó un “inesperado efecto secundario”: otro de los centros de datos de Europa se colapsó, lo que produjo un efecto cascada que extendió el problema de un centro de datos a otro.

A pesar de las explicaciones por parte de Google, la situación ha metido el miedo en el cuerpo a muchas empresas que han empezado a recelar del servicio de correo electrónico de pago suministrado por Google. No es de extrañar, que Google haya ofrecido una compensación de 15 días de servicio gratuito, con el claro objetivo de retener y cuidar a estos clientes descontentos, que no pueden permitirse el lujo de ver sus actividades paradas y suspendidas por unas tareas de mantenimiento rutinario.


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