El secreto de este sistema se basa en un dispositivo de reconocimiento, que se puede situar sobre el usuario, y un par de cámaras, las cuales detectarán nuestros gestos, pudiendo diferenciar movimientos de manos e incluso de dedos.

Todos estos datos recogidos por las cámaras se envían a un ordenador, de modo que podemos interactuar con nuestro cuerpo con distintos tipos de aplicaciones, todo ello sin tener que tocar nada. Sin lugar a dudas esta nueva tecnología puede resultar tremendamente interesante para el mundo de los videojuegos, pero también, por ejemplo, para instalar en museos o en salas de control, entre otros.

De momento no está muy claro cuando todo esto va a llegar al usuario de a pie, pero no estamos hablando de tecnología de ciencia-ficción, sino de algunas de las soluciones que están pendientes de presentarse en un corto espacio de tiempo, por lo que no está tan lejos ver las primeras implantaciones comerciales, aunque todavía habrá que esperar bastante para que sean un elemento común y habitual en cualquier hogar.


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