Todos hemos oído hablar de la iniciativa de Nicholas Negroponte de ofrecer orenadores baratos a los niños de países no desarrollados. La organización One Laptop Per Child (Un portátil por niño) que tiene un ordenador portátil de estas características ofrecerá el diseño de una tableta cuyo coste rondará los 75 dólares (unos 52 euros al cambio). Sin embargo, la organización no pretende asumir su fabricación, pero eso sí, ahora, en lugar de crear un portátil barato, habría empezado por una tableta.

A pesar de ser una iniciativa muy encomiable, la verdad es que hasta la fecha los planes de OLPC no han tenido el éxito esperado: la difusión masiva de un ordenador barato. Hasta la fecha se han distribuído 2,4 millones de unidades en 40 países, sin duda un gran impacto en los países pobres, pero desgraciadamente muy lejos de los lo que cálculos más optimistas, que en su día hablaron de una distribución de 500 millones de unidades.

Uno de los problemas que se han subrayado del proyecto es que en los países pobres, la dificultad no está ya en disponer de un portátil sino en tener conectividad para acceder a Internet.

En la revisión de su proyecto, será esta vez de la mano de una tableta con carcasa de plástico y la pantalla ofrecerá la posibilidad de iluminación propia, para uso en entornos oscuros, o bien con tinta electrónica similar a los libros electrónicos para usarla en exteriores iluminados. Las pantallas que necesitan iluminación exterior fatigan menos la vista y por ello son mayoritariamente usadas en los libros electrónicos lo que les acerca a la manera en que se lee un libro tradicional. Las tabletas, por el contrario, disponen de una pantalla con iluminación propia.


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