Cada vez se inventan robots más elaborados y complejos. Hace poco leíamos que en Japón han creado un robot que vigila la casa y pasa la aspiradora. Sí, es un robot útil y servicial, pero parece un cubo de basura andante.

Sin embargo Asimo, uno de mis robots favoritos, no es una lata con ruedas, sino un robot humanoide capaz de moverse, interactuar con los seres humanos y ayudarles. Uno de esos robots que nos vienen a todos a la cabeza cuando pensamos en ellos.

En el Laboratorio Sugano de la Universidad Waseda de Japón han creado a Twedy-One, el primer robot que tiene las manos blandas y sensibles capaces de sacar el pan del tostador sin romperlo y untarle mantequilla, la fuerza para coger a hombre y movimientos flexibles para responder al tacto humano.

Mide 1,5 m, algo menos que la media de altura de las mujeres japonesas, pero pesa 111 kilos y su cara aplastada con los ojos grandes recuerdan al entrañable extraterrestre E.T.

Durante su presentación saludó a los invitados, sacó una tostada del tostador y cogió un bote de ketchup. Las típicas cosas que nos viene a la cabeza cuando pensamos en lo que debería hacer un robot.

Todavía están desarrollando este robot, porque se recalienta y le dura poco la batería, pero pretenden que pueda trabajar en oficinas y ayudar a los ancianos en 2015. Eso sí, costará ‘sólo’ unos 140.000 euros.

 


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