Las investigaciones científicas suelen realizar operaciones que necesitan miles de millones de cálculos de variables en el menor tiempo posible. Hasta hoy en día, debían acudir a empresas especializadas o comprar carísimos superordenadores que solían ocupar una sala entera dedicada, un sistema de refrigeración exclusivo y un equipo de técnicos para el mantenimiento. Esto ha sucedido así hasta la llegada del procesador Tesla.

La empresa NVIDIA acaba de presentar en Europa a Tesla, un procesador de datos basado en gráficos, concretamente en “unidades básicas de procesamiento” o GPU. Para entendernos, es un procesador que aprovecha el cálculo de variables gráficas que tan bien realiza la compañía Nvidia, mediante numerosos núcleos dedicados en exclusiva.

El principal hándicap es que solo es posible la computación en paralelo, los datos no han de cruzarse entre sí, por lo que su campo de aplicación es limitado, al contrario que las CPU convencionales, mucho más lentas pero versátiles.

Según ha anunciado la compañía de tarjetas gráficas, las consecuencias no se harán esperar. En las pruebas de laboratorio, se ha mostrado hasta 150 veces más rápido en cálculos financieros y en procesamiento de imágenes. Los superordenadores serán accesibles a todos los países, universidades y científicos del mundo, ya que su precio oscilará alrededor de los nueve mil euros.