Ya nos hemos acostumbrado a una tecnología que hace sólo unos pocos años parecía de ciencia ficción, el Wi-Fi, pero ahora estamos ante el nacimiento de un nuevo concepto de transmisión inalámbrica de datos y lo han bautizado como Wi-Fi 2.0 o Wi-Fi con esteroides.

No se trata de unas pruebas de laboratorio ni uno de tantos proyectos que se diluyen con el paso del tiempo como lágrimas en la lluvia; la tecnología ya está aquí y solo falta que se regule por los organismos competentes norteamericanos, y como veremos más adelante, ya se ha dado un paso de gigante en esta regulación, aunque no sin polémica.

El Wi-Fi convencional, es una tecnología de envío de datos que utiliza ondas de radio en vez de cables. Apareció hace ocho años con un éxito instantáneo. Parece obvio, pero grandes ideas se han quedado por el camino por una mala organización y salida al mercado.

En este caso fue perfecta, especialmente por dos cuestiones claves: Primero porque se contó con la mayor parte de las compañías tecnológicas para que la implantación del invento fuera total y no diera lugar a que cada uno hiciera la guerra por su lado y se malgastasen recursos en ofrecer diversos productos para un mismo fin; se creó un estándar. El caso más sangrante lo hemos tenido con el Blu-Ray y el HD-DVD. En segundo lugar, un diseño de marca hecho por profesionales.

Se contrató a una empresa de publicidad para bautizar la nueva tecnología. Al contrario de lo que mucha gente piensa, WiFi no significa Wireless Fidelity sino que es un nombre inventado por publicistas para que fuera fácil de recordar. También fue creado por los mismos el logotipo, que fácilmente identificamos en cualquier esquina del barrio de Chueca en Madrid.

Volvamos ahora al presente. Nada menos que gigantes como Microsoft, Google, Motorola, HP o Phillips han apostado por una nueva tecnología inalámbrica que no tiene las limitaciones de alcance de la actual. Ya no se mide en metros si no en kilómetros cuadrados y la velocidad de transmisión de datos es mayor que el ADSL. Se trata de un WiFi global.

El principal problema es que utiliza una frecuencia de onda similar a la de la televisión, y el proyecto chocó de bruces con los intereses de las grandes cadenas de televisión americanas, que obstaculizaron para que se diera luz verde por parte de los organismos reguladores. Esto hizo que enemigos acérrimos como Microsoft y Google se unieran en un intento de convencer que no había ninguna interferencia en las emisiones de ondas. Su idea era utilizar el espacio en blanco que existe entre las frecuencias de onda. Numerosas pruebas y la llegada del TDT les allanó el camino.

Por fin, hace solo dos días, la FCC o Comisión Federal de Comunicaciones, ha dado la razón a las empresas tecnológicas para poder utilizar los espacios dejados libres con el apagón analógico. La polémica está servida, y a las quejas de las cadenas de televisión, se han unido las de Broadway y la mismísima Dolly Parton entre otros, que argumentan que las nuevas ondas interferirán en los micrófonos de los espectáculos.

Ver para creer. Para los ciudadanos que aún están recelosos de este invento del diablo, Google ha subido unos pequeños videos en Youtube explicando las ventajas. Podéis ver uno de ellos aquí abajo, en ingles. Me quedo con la audaz estrategia de Google y Microsoft, rivales en el amplio sentido de la palabra, pero que han colaborado para ganar esta guerra y sacar adelante el proyecto.

Otro gallo cantará a la hora de repartirse el pastel.


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