Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, anunció ayer el nacimiento de unos Principios y de una Declaración de Derechos y Responsabilidades del servicio que podrán ser revisados, comentados y enmendados por los propios usuarios, y que requiere de aprobación por votación popular para su final aplicación.

Este paso a atrás de la compañía, surgió como reacción ante la mala acogida que tuvo la intención de Facebook de cambiar las condiciones y situarse como la propietaria en exclusiva y a perpetuidad de todos los contenidos subidos y compartidos por los usuarios.

El revuelo causado fue tal que obligó al propio Zuckerberg a anunciar en su blog la vuelta a los antiguos términos de uso. Pero ahora, con la lección bien aprendida, y conocedor del poder que los 175 millones de usuarios de Facebook tienen como base necesaria e imprescindible de la red social, han dado un paso más allá, y con un giro de 180 grados han decidido dotar a Facebook de una suerte de sistema democrático que, con condiciones, permitirá a los usuarios decidir cómo se gestiona el servicio.

El primer paso en el nuevo rumbo adoptado por Facebook consiste en la creación de un decálogo que recogerá los Principios de Facebook, es decir, los valores con los que se quiere conducir la compañía. Entre otros, estos Principios serán la libertad de compartir y conectarse, la igualdad fundamental de las personas y la propiedad y control de la información.

Esta declaración se publicará a partir del 1 de marzo en un grupo de discusión donde los usuarios podrán evaluarlos y comentarlos, así como proponer cambios u otros nuevos. Paralelamente, Facebook ha redactado un segundo documento: la Declaración de Derechos y Responsabilidades, cuya función será controlar las relaciones de Facebook con los usuarios y otros que interactúen con la empresa.

Esta Declaración ocupará el lugar de las actuales Condiciones de Uso, las Condiciones de Uso de los Desarrolladores y los Términos y Condiciones de Publicidad del servicio. Con ambos grupos de discusión, Facebook se propone dar inicio a lo que han bautizado como “Town Hall” (Ayuntamiento), y que de tener buena acogida y prosperar, se convertiría en el lugar dónde se tomarían las grandes decisiones del universo Facebook.

Además, tras un periodo de un mes de reflexión, aportes constructivos, enmiendas y propuestas, a partir del 1 de abril Facebook revisará y estudiará los comentarios e ideas y publicará una propuesta definitiva de la Declaración.

Entonces será el momento en que los miembros de Facebook podrán ejercer por primera vez su derecho a voto, aunque los resultados de la votación se harán públicos y serán vinculantes si vota más del 30% de los todos los usuarios activos registrados.

Si la democracia “facebookiana” prospera, quedaría instaurada y todos los futuros cambios de políticas podrían ser votados por los usuarios, siempre y cuando su nivel de interés lo justifique, lo cuál supondría sin lugar a dudas un nuevo rumbo en la forma de entender el mundo de las redes sociales.


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