Hace apenas unas semanas hablábamos de ellas con motivo de la feria CES 2019. Las tarjetas gráficas GeForce RTX de Nvidia han llegado para poner patas arriba nuestras ideas sobre conceptos como la calidad de imagen o el rendimiento, prometiendo el siguiente gran salto técnico desde el lanzamiento de la gama GTX.

Aunque las primeras GPU GeForce RTX fueron anunciadas en formato de tarjeta gráfica independiente para equipos de sobremesa, durante el CES se mostraron los primeros ordenadores portátiles dotados con ellas. Unos equipos que acaban de llegar a España de la mano de El Corte Inglés. Conozcamos mejor sus fundamentos técnicos y todo lo que tienen que ofrecer, que es mucho más que una simple mejora en materia de velocidad.

Bienvenido Mr Turing

 GeForce RTX

Nvidia tiene por costumbre poner nombre de científico a las arquitecturas de sus unidades de procesamiento gráfico o GPU. Así, tras las GTX Serie 10 basadas en Pascal ahora llegan las nuevas RTX Serie 20, bautizadas en honor de Alan Turing. No se trata de una elección casual, puesto que estas GPU han sido diseñadas para trabajar con complejas fórmulas matemáticas que van más allá del clásico cálculo de polígonos y la aplicación de texturas.

Las tarjetas gráficas GeForce RTX han sido diseñadas desde cero para superar en rendimiento a las antiguas GTX, pero ofreciendo además algunas prestaciones inéditas. No solo “corren más”, sino que son capaces de trabajar con técnicas hasta ahora imposible de encontrar en equipos de consumo como el raytracing e introducir la inteligencia artificial en el procesamiento gráfico para obtener una imagen más nítida sin un mayor consumo de recursos.

La gama de tarjetas basadas en Turing está formada por tres versiones iniciales: la RTX 2060, que sirve de base, la intermedia RTX 2070 y la más potente RTX 2080. Un detalle interesante es que las tarjetas para ordenadores portátiles tienen el mismo número de núcleos de procesamiento que las de los equipos de sobremesa, por lo que su rendimiento es muy elevado.

 GeForce RTX

Dichas prestaciones se expresan en lo que Nvidia denomina como RTX-OPS y gigarrayos por segundo. Las RTX-OPS son una nueva unidad de medición que trata de representar de forma completa y representativa la capacidad de cálculo de sus nuevas tarjetas realizando labores complejas como las que requiere un juego moderno. Para que nos hagamos una idea, si una GeForce GTX 2080 para un PC de sobremesa tiene 57 Tera-RTX-OPS, su versión para portátiles puede rendir un máximo de 53 Tera-RTX-OPS.

Esta diferencia es absolutamente mínima en materia de rendimiento, cuando antiguamente una tarjeta gráfica para un ordenador portátil quedaba muy por debajo de su equivalente para torres. Lo mismo sucede con el rendimiento en gigarrayos por segundo, que es como Nvidia ha bautizado la capacidad de procesamiento de estas tarjetas para raytracing. Si una RTX 2080 de sobremesa rinde 8 gigarrayos, la RTX 2080 para portátiles saca unos imponentes 7 gigarrayos.

Pero expliquemos mejor eso de los gigarrayos, porque aquí es donde viene lo importante…

El raytracing llega por fin a los videojuegos

Como decíamos hace un momento, una de las grandes novedades de la familia GeForce RTX es la introducción de la tecnología de raytracing o trazado de rayos. Se trata de un concepto difícil de explicar. Simplificando mucho las cosas, puedes imaginarte que la imagen de un videojuego no es procesada íntegramente en 3D, sino que superpone objetos bidimensionales en un plano bidimensional antes de generar la imagen. Es lo que se llama rasterizado.

Este método no es muy elegante pero sí es muy rápido. Es básicamente lo que nos ha permitido disfrutar de juegos 3D cada vez más complejos con un hardware asequible. Su mayor limitación es que el procesamiento de la luz no se realiza de forma tridimensional, por lo que el volumen de las luces y de las sombras debe ser simulado. No es una labor sencilla y los desarrolladores deben hacer muchas “trampas” para obtener un resultado realista.

El raytracing es una alternativa distinta. En lugar de simular la iluminación, cada píxel de la imagen es tratado como si fuera un rayo de luz que incide sobre los modelos tridimensionales de una escena. De esta forma se pueden conseguir resultado increíblemente realistas, con efectos de iluminación apabullantemente refinados y reflejos potencialmente infinitos. Para que te hagas una idea, el raytracing es una de las técnicas que se emplean habitualmente para generar las secuencias de las películas de Pixar. Ahora llega a los ordenadores para juegos.

Nvidia ha prestado una gran atención al raytracing, hasta el punto de que sus tarjetas GeForce RTX son las únicas cuyo hardware ha sido diseñado para poder aprovechar esta técnica. Podría decirse que es su elemento diferenciador.

Antiescalado “gratis”: más calidad de imagen sin apurar el hardware

La otra gran novedad de las tarjetas GeForce RTX, tal vez menos conocida, es su capacidad para aplicar un efecto de antiescalado inteligente que elimina los dientes de sierra sin apenas consumir recursos. Dicho de otra forma, básicamente es como tener antialiasing “gratis”. Y todo gracias a la inteligencia artificial.

Hasta ahora la mayoría de los juegos utilizaban dos técnicas para eliminar los dientes de sierra: el antialiasing convencional, que detecta su presencia en los bordes de un polígono e introduce píxeles adicionales para suavizar los contornos, y el supersampling por reescalado, que genera internamente una imagen a mayor resolución y luego la reduce. Ambas requieren muchos recursos.

Las tarjetas GeForce RTX incorporan una técnica radicalmente distinta llamada DLSS o Deep Learning Super Sampling. Básicamente, el desarrollador de un videojuego entrena una inteligencia artificial para recoger miles y miles de imágenes de referencia de un juego a gran resolución (a 8K, por ejemplo), generando un algoritmo de varios megabytes que se incluye en cada actualización de drivers.

 GeForce RTX

Después, cuando queremos jugar en Full HD, la tarjeta gráfica utiliza unos núcleos especializados en inteligencia artificial para trabajar con este algoritmo y aplicar un supersampling sin realmente ejecutarlo por sí misma. En su lugar, intenta reconstruir la imagen con el nivel de detalle original pero a menor resolución.

El resultado de este derroche técnico es que los juegos con soporte para DLSS ofrecen un aspecto libre de dientes de sierra y con una nitidez extraordinaria, pero sin apenas un impacto apreciable en la velocidad de fotogramas por segundo.

Potencia de sobremesa en formato ultraportátil

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Lo más notable de toda esta tecnología es que no está reservada a los más potentes equipos de sobremesa. También ha llegado a portátiles. La arquitectura Turing es lo bastante eficiente como para incluirse en ordenadores de perfil reducido, y tanto es así que estará disponible tanto en laptops de diseño convencional como en versiones Max-Q, ligeramente menos potentes, pero casi iguales a un Ultrabook en cuestión de peso y delgadez.

El resultado son portátiles gaming con capacidad para mover contenidos a resoluciones de hasta 4K e incluso con soporte para visores de realidad virtual. Y el raytracing, una técnica de altísimo rendimiento que hasta ahora solo existía en entornos profesionales, se puede ejecutar con fluidez a Full HD, brindando un despliegue gráfico como nunca antes se había visto.

Compañías como Asus y MSI ya han anunciado el lanzamiento de equipos portátiles dotados con la última generación de tarjetas de Nvidia. Los primeros de ellos ya están disponibles en El Corte Inglés.

Portátil gaming MSI GE63 Raider RTX 2060

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El MSI GE63 Raider es un equipo para juegos de primerísima línea. En un tamaño portátil convencional y con una pantalla Full HD de 15,6 pulgadas, ofrece un procesador Core i7 de última generación, nada menos que 16 GB de RAM, una SSD de 256 GB y 1 TB de disco duro. Al frente del apartado gráfico está toda una RTX 2060 con sus 8 GB de memoria dedicada. Un derroche de potencia que solo cuesta 1.949 euros.

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Portátil gaming MSI GS65 Stealth RTX 2070

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El MSI GS65 Stealth está un paso por encima en materia de portabilidad. Este portátil de 15,6 pulgadas con diseño extrafino ofrece prestaciones gaming en un equipo sumamente eficiente, ligero y delgado, brindando un procesador Core i7 con 16 GB de RAM, una SSD de 512 GB de almacenamiento y una tarjeta GeForce RTX 2070 especialmente afinada. Mucha potencia en muy poco espacio. Su precio es de 2.399 euros.

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Portátil gaming MSI GS65 Stealth RTX 2080

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En el mismo formato podemos encontrar también la versión 8SG-031ES. Este modelo mejora la base del MSI GS65 Stealth duplicando la memoria RAM y el almacenamiento al tiempo que ofrece toda una unidad gráfica GeForce RTX 2080 en formato ultraportable. Son palabras mayores. Un equipo extraordinariamente portátil pero que no renuncia al mayor rendimiento. Tiene un precio de 3.149 euros.

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Portátil gaming MSI GT63 Titan RTX 2080

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El MSI GT63 Titan es, como bien indica su nombre, todo un coloso. Con un rendimiento propio de las mejores torres de sobremesa, este cañón gráfico ofrece una espectacular pantalla de 15,6 pulgadas con 144 Hz de refresco y 3840×2160, el último grito en procesadores Intel, 32 GB de RAM y más de un TB de almacenamiento entre SSD y disco duro. La tarjeta gráfica es una GeForce RTX 2080, instalada en un chasis con gran capacidad de refrigeración, apto para pasar horas y horas jugando. Con un precio de 3.399 euros.

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Portátil gaming Asus ROG Strix SCAR II RTX 2060

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El ROG Strix SCAR II es un portátil para juegos con unas prestaciones soberbias en relación a un precio comparable al de muchos equipos de corte profesional con mucho menos músculo. De grandes dimensiones, su pantalla Full HD tiene un tamaño de 17,3 pulgadas, por lo que básicamente puede hacer las veces de un equipo de sobremesa. Posee un procesador Core i7, 16 GB de RAM y una tarjeta RTX 2060 con 6 GB de memoria dedicada, todo ello por 1.799 euros.

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Portátil gaming Asus ROG Strix SCAR II RTX 2070

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La versión GL704GW-EV042T del ROG Strix SCAR II se configura como un equipo que mantiene su propósito dual, siendo igual de bueno para trabajar que para jugar, pero incrementando su rendimiento. La SSD alcanza la espectacular capacidad de 1 TB (otros portátiles utilizan discos duros tradicionales para llegar a estas cotas), mientras que la tarjeta gráfica es una más potente GeForce RTX 2070 con 8 GB. Una máquina con tirón para aguantar años y años. Cuesta 2.499 euros.

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Portátil gaming Asus ROG Zephyrus S RTX 2080

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El ASUS ROG Zephyrus S aspira a ser la sublimación de la filosofía Max-Q. En un formato increíblemente fino y ligero en relación a su potencia, incorpora una brillante pantalla Full HD de 17,3 pulgadas (la más grande en un equipo de sus dimensiones), un procesador Intel Core i7, 16 GB de RAM, una SSD de 512 GB y una tarjeta gráfica GeForce RTX 2080 con 8 GB. Ya está a la venta por 3.299 euros.

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Portátil gaming Asus ROG G703GX RTX 2080

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El ROG G703GX, por su parte, es la clase de equipo diseñado para sustituir a una torre gaming de primera línea pero con la portabilidad necesaria para llevarlo de un lado a otro de la casa. Posee una pantalla de 17,3 pulgadas, un procesador Core i7, 32 GB de RAM y 1,5 TB entre unidades de disco duro y SSD, con una RTX 2080 redondeando el conjunto. Es un poco más grueso que otros portátiles, pero eso significa que cuenta con una refrigeración más eficiente para jugar durante horas y horas. Está a la venta por 3.999 euros.

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