No cabe duda de que las unidades SSD han supuesto toda una revolución informática, tal vez la más grande desde la llegada de las tarjetas gráficas 3D. Hasta el ordenador más viejo parece volar cuando recibe una, pero no están exentas de inconvenientes. De entrada, son bastante cara si miramos la relación €/GB. Mucho más que los lentísimos discos duros convencionales, muy económicos y de gran capacidad, pero de rendimiento muy bajo.

Una opción intermedia son los discos duros híbridos, que no han gozado de gran popularidad. Y entre unos y otros llega ahora una nueva tecnología: Optane. Este es el nombre que reciben las unidades de memoria 3D XPoint desarrolladas por Intel, que básicamente meten el turbo para que un equipo con un disco duro clásico corra en ocasiones como si tuviera una SSD. Suena imposible, pero no lo es.

¿Cómo funciona Optane?

 Intel Optane

Las unidades Optane hacen uso de un tipo de memoria especial desarrollada por Intel y el fabricante de chips Micron. Recibe el nombre 3D Xpoint y combina a grandes rasgos la reducidísima latencia de la memoria RAM con la persistencia (capacidad para almacenar información después de apagar el PC) de una SSD. Dicho de otra forma, trata de imaginar algo así como un disco duro diminuto que puede acceder a los archivos en su interior tan rápidamente como si ya estuvieran alojados en la RAM.

Las unidades Optane, de hecho, pueden ser utilizadas como si fueran enormes bancos de RAM con persistencia en sistemas profesionales. Para el consumidor, que nos resulta más interesante, aceleran el funcionamiento de los discos duros creando una memoria intermedia de alta velocidad. Tienen mucha menos capacidad que una SSD, pero eso es porque el grueso de los archivos se almacena en el disco duro.

La idea es que los documentos y archivos de uso más frecuente estén almacenados en la unidad Optane, mucho más rápida que un disco duro normal, de forma que el ordenador acude a ella y solo “llama” al disco duro cuando necesita acceder a datos fuera de esta unidad.

Intel asemeja el funcionamiento de un PC con un disco duro convencional al de una cocina con la despensa en otra habitación. Cada vez que el ordenador necesita un ingrediente para preparar una receta, ha de salir de la cocina para cogerlo. La memoria Optane actúa como una cinta transportadora que acerca los ingredientes al ordenador a toda velocidad para que no pierda el tiempo entrando y saliendo.

Los beneficios de una SSD sin tener una SSD

Optane

Si bien ya había soluciones similares utilizando pendrives y espacios de caché en el propio disco duro, ninguno de ellos ofrece la velocidad de la memoria 3D Xpoint. Además, su latencia es increíblemente reducida, por lo que permite mantener un flujo constante de archivos muy, muy rápido incluso si la velocidad de transferencia de una unidad Optane no es mayor que la de una SSD en términos nominales.

Lo interesante de las unidades Optane es que son mucho más baratas que una SSD de alto rendimiento pero brindan algunas de sus ventajas. El hecho es que la mayoría de los archivos consultados por el usuario y por Windows suelen ser casi siempre los mismos, por lo que con solo moverlos a una unidad Optane ya estamos obteniendo parte de los beneficios propios de contar con una SSD.

Optane

Un punto a favor de las unidades Optane es, como decíamos, su latencia. El tiempo que tarda una unidad SSD en acceder a un archivo se mide en microsegundos, mientras que en una Optane es de nanosegundos. Esto permite enviar archivos relativamente pequeños a enorme velocidad y de forma muy constante.

Además de todo esto, las unidades Optane son económicas. Porque básicamente son muy pequeñas. Actualmente se ofrecen en módulos de 16 y 32 GB, que pueden parecer muy pequeños, pero son suficiente para que el PC pueda albergar los archivos y las aplicaciones de uso frecuente. Con solo una fracción de la capacidad de un disco SSD ya permite acelerar el acceso a los datos que de otra forma tendrían que ser leídos desde un grande pero muy lento disco duro.

¿Por qué puede ser Optane una opción conveniente?

Optane

Las características de Optane son bastante singulares. Son unidades demasiado pequeñas para almacenar aplicaciones de gran tamaño exclusivamente en su interior y en esencia sirven como complemento al disco duro. Así que no son comparables a una SSD. Sin embargo, pueden ser interesantes para usuarios que necesitan almacenar grandes cantidades de datos pero solo acceden regularmente a unos pocos.

Intel, de hecho, ha lanzado las primeras Optane pensando en gran medida en los jugadores. Muchos de ellos tienen cantidades ingentes de juegos, por lo que una SSD se les queda muy corta y recurren a discos duros de 3 TB y más. El resultado son tiempos de carga muy lentos. Añadiendo una unidad Optane se puede acelerar el acceso a los datos de carga sin necesidad de instalar una costosa SSD.

Optane

La baja latencia de las unidades Optane también puede ser muy útil para las personas que trabajan con grandes bases de datos a nivel profesional. Y sobre todo, para todo aquel usuario doméstico con un ordenador dotado con un disco duro convencional y que no quiere añadir otra unidad, puesto que las memorias Optane son “invisibles” de cara al escritorio. Se limitan a acelerar el sistema y no llegan a estar a la vista.

Como recomendación general, un módulo de 16 GB debería bastar para el usuario medio que quiera acelerar su disco duro sin cambiarlo por una SSD. Los de 32 GB se reservan para equipos de alto rendimiento y jugadores muy exigentes.

¿Cómo puedo instalar una unidad Optane en mi ordenador?

No todos los ordenadores pueden beneficiarse de las posibilidades de las unidades Optane. Solo aquellos equipos dotados con un procesador Intel Core i3 o superior de séptima generación o más moderno pueden utilizarlas, asumiendo que tengan una ranura M.2. También es necesario utilizar Windows 10.

Para instalar una memoria Optane tan solo hay que introducirla en la ranura correspondiente y arrancar el PC. Dependiendo de la antigüedad del equipo es posible que sea necesario actualizar la placa base. Una vez arrancado Windows, el sistema detectará su presencia y se puede proceder a activar el hardware. La nueva unidad no aparecerá visible en tu PC, así que no es como si estuvieras instalando un nuevo disco duro o una SSD.

Algunos equipos con Intel Optane de serie

Dadas sus características, muchos fabricantes de ordenadores utilizan unidades Optane como complemento de un disco duro de alta capacidad tanto en equipos de uso general como gaming. De esta forma se aseguran un rendimiento óptimo y amplio espacio para juegos manteniendo un precio más ajustado y atractivo. Y no hablamos solo de torres de sobremesa, sino también de portátiles.

All in One MSI Pro 24X 7M-005EU

Optane

El MSI Pro 24X 7M-005EU es un equipo todo-en-uno de uso general y cuidado diseño. Cuenta con una pantalla Full HD IPS de 23,8 pulgadas, un procesador Intel Core i5 de bajo consumo y 8 GB de RAM, así como un disco duro de 1 TB apoyado en una unidad Optane. Completo con sus propios altavoces, solo necesita un ratón y un teclado para empezar a trabajar con él. Sale por 899 euros.

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Lenovo Ideacentre 620S-03

Optane

Lenovo propone con el Ideacentre 620S-03 una torre tradicional con prestaciones inusuales y una estética fuera de serie. Perfecto para los usuarios que quieren buen rendimiento ofimático y capacidad de ampliación, viene con un procesador Core i5 7400, 8 GB de RAM y 2 TB de disco duro, todo ello por el ajustado precio de 699 euros.

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Portátil gaming MSI GF63

Optane

MSI conoce el segmento gaming como pocas casas, y el GF63 8RD-028ES es uno de sus portátiles más vendidos. Este equipo de 15,6 pulgadas posee un procesador Core i7 y 8 GB de RAM, así como una tarjeta gráfica GeForce GTX 1050 de Nvidia con capacidad para mover los últimos juegos con un buen nivel de detalle. El disco duro es de 1 TB. Su precio es de 1.199 euros.

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Portátil Gaming Acer Nitro 5

Optane

El Acer Nitro 5 es uno de los portátiles para juegos más conocidos. En parte porque ofrece una justada relación potencia-precio. Viene con una pantalla IPS de 15,6 pulgadas y el casi inevitable procesador i7 con 8 GB de RAM, pero presume además de una potente tarjeta gráfica GeForce GTX 1060 con 6 GB de memoria dedicada y prestaciones de sobremesa. Y para acelerar su disco duro de 1 TB se apoya en una unidad Optane de 16 GB. Puede ser tuyo por 1.199 euros.

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