Todo empezó cuando la firma de investigación Broadpoint AmTech aseguró que Microsoft iba a presentar su primer móvil, y que este además iba a integrar el procesador Tegra de Nvidia (una adaptación de sus chips gráficos para los móviles), además de uno de Qualcomm.

Todo se hubiese quedado en un rumor de no ser porque al aportar tantos datos y exactitud, contribuyó a hacer creer a los medios que la supuesta entrada de Microsoft en el terreno del móvil, podía ser todo una realidad. Microsoft había insistido que su relación con Nvidia se trataba únicamente de una colaboración para lograr nuevas soluciones para los teléfonos móviles y mejorar las experiencias de uso de los mismos.

Y ahora ha dejado bastante claro que los pasos de la compañía no van encaminados en esa dirección, algo que por otro lado es bastante consecuente con la trayectoria seguida por la compañía en el sector de la telefonía móvil.

Aunque Microsoft ha seguido los pasos de Apple en muchos casos, como en el caso de Zune para competir con el iPod, en el caso de la telefonía móvil siempre han apostado por repetir la estrategia seguida con los ordenadores y convertirse en el sistema operativo de los smartphones. ¿Qué ventaja supone ponerse a fabricar un terminal de marca Microsoft si HTC, Samsung, Motorola, Sony Ericsson o Toshiba, entre muchos otros ya los fabrican por ellos?


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