Para los que son despistados como yo es posible que también sea el pan de cada día hacer el ritual movimiento “baile de la Macarena” cada vez que salen de casa. Así, palpándome los bolsillos de pantalones y chaqueta, es la única forma que he encontrado de tener la certeza de que llevo encima llaves, móvil, cartera… Sin embargo, os mintiera si os digo que este “proceso táctil” es efectivo al cien por cien.

Porque no es la primera vez ni será la última en la que se me olvida algo. Ahora, normalmente son cosas pequeñas, que caben como mucho en la palma de la mano. En ningún caso suelo dejarme algo mayor y ¡mucho menos si es mi portátil! Sin embargo, los americanos parece que son un mundo aparte a mí y mucho más despistados, ya que en 106 de los aeropuertos más importantes del país se registran semanalmente 12.000 portátiles extraviados. En total 600.000 equipos olvidados al año.

Algo de hierro no les venía mal a los estadounidenses para estimular esa memoria, tampoco una sangre menos espesa. Porque aparte de perder sus portátiles el 70% nunca los llegan a reclamar, según este estudio realizado por la fundación Ponemon y Dell Computers. Claro, que, para qué hacerlo cuando la mayoría de estos equipos son propiedad de la empresa, pese a que en sus discos duros éstos contengan información privilegiada y confidencial.

En fin, luego los ejecutivos se echan las manos a la cabeza cuando se pierden o plagian datos importantes. Pero que no se quejen: el 65% de los encuestados reconoce no tomar medidas para proteger la información confidencial de su portátil cuando van a realizar un viaje y el 42% afirma no realizar una copia de seguridad.


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