Lo anterior viene a constatar, nada más y nada menos, la ley de Moore. Según esta ley, que en realidad no es una ley física ni inmutable, sino la constatación práctica de lo que ocurre hace más de cuarenta años, y que debe su nombre a Gordon Moore, uno de los cofundadores de Intel y que fue el primero que constató este fenómeno: “Cada dos años aproximadamente se duplica el número de transistores o elementos primarios que hay en un chip”.

En otras palabras, la ley de Moore tiene 3 consecuencias: 1, Que cada dos años el tamaño de un chip con determinado número de transistores se reduce a la mitad. 2, Que en la misma superficie de silicio cabe el doble de transistores y es el doble de potente. 3, Que un chip con los mismos transistores pasa a costar la mitad porque el coste es proporcional a la superficie.

Así ha sido hasta ahora, y todo hace indicar qeu al menos así seguirá siéndolo la próxima década, pues en el año 2006 se introdujo la tecnología de fabricación de semiconductores de 64 nanómetros, en 2008 la de 45 y a finales de este año empezarán los chips de 32 nanómetros. En el año 2012 tocará el turno a los 22 nanómetros y en 2014 a los 16 nanómetros.

Y es curioso, que generalmente todas etas tecnnologías siguen el siguiente patrón de producción: se tardan dos años en poner a punto los equipos para fabricar los chips, otro más para optimizar la producción y al cuarto año comieza la producción comercial masiva. Lo que no sabemos es que pasará más adelante.

En la actualidad ya se está trabajando en los 12 nanómetros, pero por debajo de ese tamaño el tema se complica porque se topan con leyes físicas. Aunque en realidad estaríamos ahblando de tamaños minúsculos, para que os podáis hacer una idea, sería como pasar de escribir lo mismo de un folio a una tarjeta de visita.


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