La importancia de los blogs ha aumentado en un corto período de tiempo. Lo que comenzó siendo un fenómeno en el que los internautas contaban su vida personal día a día se ha transformado en la revolución de la interactividad en Internet. La red de redes ha conseguido lo que ningún otro medio de comunicación había hecho hasta la fecha: hacer que los propios recepetores de la información se conviertan también en emisores, y por cierto, cada vez más valorados por el conjunto de la sociedad hasta para generar interés noticioso o publicar rumores antes que nadie, que en muchas ocasiones acaban resultar siendo informaciones veraces.

Estos nuevos bloggers han suscitado el interés de muchos usuarios de la red, ya que los contenidos de muchos blogs se han especializado (tomando la función que hasta ahora desempeñaban las revistas), llevando a cabo una periodicidad de actualización que ya quisieran muchas webs “serias”. La profesionalidad de algunos de estos nuevos emisores en la forma de tratar la información y su compromiso con los lectores han llevado a algo inevitable: que gran parte de los usuarios no puedan distinguir una web de un blog.

Así lo ha hecho saber un estudio publicado por la empresa de comunicación Hotwire. Un 73% de los españoles, es decir, tres de cada cuatro personas residentes en España, no saben diferenciar entre ambos términos. Nada raro, partiendo de que en primer lugar nuestra flagrante Real Academia Española han no ha recogido en su última edición el término “blog” y en segundo, que define como página web aquel “documento situado en una red informática, al que se accede mediante enlaces de hipertexto”.

Los blogs (palabra derivada de “web” y “log”) que comenzaron definiéndose como una bitácora o diario personal se han ido completando poco a poco, pudiendo recoger diversas opciones multimedia y de edición, pero siguen diferenciándose de las webs simplemente por el hecho de que mientras las webs tienen una interfaz “multisección” los blogs van recogiendo la información de forma lineal.

El estudio al que aludíamos habla también de que más de la mitad de los españoles estarían dispuestos a abandonar su puesto de trabajo para vivir dedicándose a la actualización de un blog (pese a no saber muy bien lo que es) y que tan sólo un 5% tiene claro el concepto de web 2.0, término inventado hace un trienio.

No estaría de más que el conjunto de la sociedad española (teniendo en cuenta obviamente la dificultad puesto que gran parte de la población pertenece al segmento de mayores de 50 años) nos pusiéramos las pilas empezando por los propios organismos culturales.


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