Como habitualmente solemos recordar, vamos a describir las reglas básicas a la hora de instalar cualquier componente en el interior de un PC.
Hemos de evitar cualquier golpe al componente, ya que suele ser muy sensible a las vibraciones y sus componentes son de precisión por lo que debemos manejarlo con cuidado a la hora de meterlo en su compartimento.

Siempre que toquemos cualquier pieza con elementos eléctricos del PC, hemos de descargar antes la electricidad estática de nuestras manos tocando cualquier parte metálica de la carcasa que no esté recubierta de pintura, o también tenemos la opción de utilizar guantes anti-estáticos, de venta en cualquier tienda especializada.
Debemos asegurarnos de la compatibilidad del disco duro con nuestra placa base, y tener en cuenta las conexiones que necesitamos, si es conector IDE o SATA etc…
Por último, hemos de asegurarnos que el ordenador está apagado y desconectado

Debemos asegurarnos ahora, que el Hard Disk es totalmente compatible con nuestra placa madre. En caso de duda debemos preguntarlo en la misma tienda donde hemos comprado el disco.
Vamos a configurar nuestro segundo disco como esclavo, para dar prioridad al que tenemos ya instalado en caso de conflictos. Para ello, hemos de configurar los “jumpers” que es un pequeño conector que debemos de extraer con unas pinzas de la parte trasera del disco.
Lo colocamos justo donde están las siglas “SL” que significa slave o esclavo. Si tenemos dudas, miramos la pegatina que tiene pegada debajo de nuestro disco duro.

Abrimos la carcasa del PC con un destornillador de estrella y localizamos los conectores que tenemos libres en la placa base. Si es conector IDE, lo debemos enchufar al de color negro, que es el esclavo. Un cable IDE es de color gris y muy ancho.
Los cables SATA son muy estrechos, generalmente de color rojo y sólo se pueden colocar de un sentido gracias a una muesca en el extremo del conector.
Colocamos el disco duro en la bahía que tengamos libre, y lo fijamos mediante cuatro tornillos de estrella que hemos de encontrar en la caja junto a las instrucciones.
Debemos asegurarnos de que está bien fijado, ya que se corre el riesgo de que al girar a grandes velocidades el disco, produzca vibraciones que se extiendan por la estructura metálica de la caja al resto de componentes dañándolos.
De ser posible, debemos colocarlo en una bahía con suficiente ventilación para poder disipar el calor correctamente.

Ahora debemos encajar los extremos de los conectores que tenemos libres, a ambos discos duros. No es posible equivocarse en la posición de las clavijas, ya que sólo se pueden conectar de una manera gracias a una pequeña muesca.

Colocamos también los extremos de ambos cables de alimentación, debemos localizar como mínimo una toma libre. Si sólo es una, deberemos acoplar un aplique de bifurcación. Por si hay alguna duda, las tomas de alimentación son las que se componen de varios cables de colores rojo, amarillo y negro. Únicamente se pueden conectar en la posición correcta ya que los extremos tienen forma de trapecio.

Llega el momento de asegurarse de que ningún cable ha quedado pinzado, suelto o insuficientemente apretado y los colocamos de tal forma que no se forme una maraña para que el aire circule con suficiente fluidez. Cerramos la carcasa del ordenador y conectamos a la red de alimentación.

Al ingresar en el menú de la BIOS, deberemos elegir el orden de arranque de ambos discos, para establecer la unidad que cuenta con el Sistema Operativo.

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