En un momento en el que las ventas de la editorial no andan demasiado bien, en parte como consecuencia de la crisis, así como consecuencia deriada del hecho de que la tirada de las editoriales universitarias es tan pequeña que resulta tremendamente difícil hacer dinero con ellas, y los costes de cada libro provocan precios poco competitivos.

En vista de todo lo anterior, el movimiento al negocio en la red cobra todo su sentido, pues poner títulos disponibles en Internet disminuye el precio y acerca la biblioteca a cualquiera que disponga de una conexión, con lo que se puede tener acceso a un mayor número de potenciales compradores, y no necesariamente próximos geográficamente, pues los libros editados por Harvard y otras universidades de prestigio americanas, de reconocido prestigioso, son un bien apreciado y demandado a nivel mundial.

Sin embargo, un negocio tan en apariencia rentable y lógico, tiene que enfrentarse a un último e importante obstáculo: El mundo académico estadounidense no ve con buenos ojos la publicación de importantes obras del saber en formato digital, por lo que los propios especialistas podrían ser reticentes ante el paso de llevar la universidad a la red.


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