Parece que los nubarrones de la crisis económica se van despejando, al menos en Estados Unidos, y la cartera de compras y fusiones tecnológicas ha vuelto a salir del dique seco. Hace pocos meses, uno de los principales ejecutivos de Google adelantó que la compañía reanudaría su ritmo histórico de hacerse con una pequeña empresa al mes como promedio, y una operación de grandes proporciones al año.

Dicho y hecho, el mes pasado, Google adquirió el servicio de correo electrónico en móviles ReMail, pocos días después anunció la compra de Ardvark, un motor de búsqueda de redes sociales.

Desde septiembre, Google ha comprado nada menos que ocho empresas. Esta misma semana, Google ha anunciado la compra del portal de edición de fotos Picnik, continuando así con una fiebre de adquisiciones encaminadas a reforzar os servicios “cloud” que el navegador ofrece.

Este acuerdo es el último ejemplo del antaño famoso apetito de Google por las compras de compañías innovadoras, que una vez pasadas las vacas flacas se ha querido recuperar, ya que el principal negocio de la compañía, el buscador, se ha beneficiado de una recuperación en el sector de la publicidad.

La aplicación en nube llamada Picnik es la creación de una pequeña empresa el mismo nombre, nacida hace cinco años con base en Seattle, y que en su página web dice contar con una veintena de empleados.

La citada aplicación permite recortar, retocar, editar y aplicar efectos a las fotografías sin salir del navegador web, eliminando así la necesidad de un programa de edición especial e independiente.

Además, permite editar las fotos importándolas directamente desde otras aplicaciones como Flicker, y las redes sociales más conocidas.