Después del sonado abandono de la empresa por parte de varios altos directivos, entre ellos su máximo responsable de publicidad, Tim Armstrong, y otros cuantos con cargos menos relevantes, Google ha decidido motivar a los empleados que ya no piensan que se encuentran en la mejor empresa del mundo.

Para ellos, como no podía ser de otra manera, han diseñado un algoritmo para poder analizar el grado de satisfacción, la motivación y las expectativas de sus más de 20.000 trabajadores. Se trata de conocer información muy personal del empleado, incluso antes de que se le pase por la cabeza la idea de marcharse. La medida se encuentra aún en fase beta y está siendo probada con un número reducido de voluntarios.

El objetivo es evitar la fuga de cerebros hacia otras empresas con mayores perspectivas de crecimiento y que ofrezcan mayores retos, motivaciones y posibilidades de promocionarse. Google hace tiempo que ha dejado de ser una prometedora empresa con gran potencial para convertirse en un gigante del sector.

Sus acciones no tienen tanto tirón para revalorizarse en un futuro ya que sus precios ya están por las nubes. A pesar de esto, los puestos de trabajo en esta empresa siguen siendo los más anhelados por informáticos, matemáticos e ingenieros, según todas las encuestas.


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