Aunque el proceso es bastante complejo, simplificando podríamos decir que lo han conseguido gracias a utilizar, además de las técnicas de los actuales sistemas de soporte, otros parámetros ópticos como el ángulo de incidencia o la cantidad de luz del láser.

Uno de los principales inconvenientes que puede tener éste sistema es que, al tener una densidad de datos mucho mayor que los discos ópticos actuales, los sensores de lectura tienen que ser mucho más sensibles, permitiendo leer espacios del disco mucho más pequeños, y evidentemente, con los grabadores existirían dificultades similares.

También estaríamos ante la problemática que siempre nos encontramos cuando se presenta una evolución en almacenamiento óptico: al mantener el tamaño del disco y ganar espacio, la densidad de datos por unidad de superficie es mucho mayor, y un mínimo rayón podría echar a perder millones de bits de información.

Afortunadamente, las capas de protección que los fabricantes aplican a los discos están funcionando bastante bien (por ejemplo, a día de hoy es bastante complicado rayar un Blu-Ray, mientras que los compact discs de hace años se rayaban casi con la mirada).

Por el momento, Samsung se ha mostrado bastante interesda por el desarrollo de éstos discos ópticos de 1.6 TB de capacidad, aunque como es lógico todavía hay muchos aspectos que mejorar y el lanzamiento al público de esta tecnología no está ni mucho menos cercana, tal vez para dentro de cinco o seis años no veríamos algún producto final, y eso suponiendo que finalmente tuviera éxito y finalmente se diera el salto desde los 50 GB de los Blu-Ray de doble capa, hasta éstos nuevos discos ópticos de 1.600 GB cada uno.


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