Como ya anunciamos hace unos días, Miguel Sebastián, ministro de Industria, Turismo y Comercio, ha sorprendido a casi todos con el anuncio de que la banda ancha de un mega formará parte del servicio universal en enero de 2011.

El acceso a Internet se convierte en un derecho de todos los españoles. En el fondo viene a decir que en poco más de un año, se estandarizará el paquete básico de banda ancha, con una previsible normalización y bajada de precios.

En el fondo no supone ninguna revolución, pero es en la forma donde estas palabras toman gran importancia. España se ha caracterizado a lo largo de la historia reciente, a partir de guerra civil, por ser un país con grandes dificultades de adaptación a las revoluciones tecnológicas y esto viene a ser un ajuste de cuentas con el pasado. Mientras la mayoría de los países del primer mundo disfrutaban de llamadas locales gratuitas, han tenido que pasar varios años hasta que las empresas de telefonía se han atrevido a popularizar en España los paquetes básicos de voz y datos.

Este fue el primer paso, el segundo tuvo lugar cuando se generalizaron los contenidos digitales de televisión por cable, ya sea Imagenio o digital plus. Es por eso, que el anuncio de Miguel Sebastián, enmarcado precisamente en FICOD, una de las ferias con mayor futuro de las celebradas en nuestro país, supone un verdadero signo de esperanza en la futura política sobre la tecnología y el acceso a la Red.

Cualquier persona que se halle en un pueblo remoto de nuestra geografía tendrá derecho a acceder a banda ancha de Internet con un mínimo de 1 mega de velocidad. Sobre el papel es fácil, ponerlo en práctica es otra cosa y sólo hay un año por delante. Será el apagón analógico de la televisión una buena vara de medir sobre la capacidad de modificar infraestructuras del gobierno actual. Esperemos que las soluciones no tengan nada que ver con el video enlazado…


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