Pongamos que la SGAE fuera una persona, en vez de un organismo, y todos los derechos de autor que atesora estuvieran almacenados en el disco duro de un ordenador portátil. Y ya que estamos puestos imaginemos también que este individuo otrora llamado SGAE cruzara el charco y aterrizara en los States. Hasta aquí todo bien, todo estupendo, hasta que un señor con bigote, porra, uniforme de los Hombres de Harrison y un disco duro externo se copia todos los contenidos de SGAE sin más argumento que la seguridad.

Mira que para seguridad nuestro amigo SGAE ya tiene instalado el Norton, el Panda y el Mc Affee, cuatro fitros anti spam, phising y spyware, pero no hay manera de convencer al caballero del mostacho. “National security” dice él. “No sé qué daño al país puede hacer la discografía completa de Georgie Dann”, piensa SGAE.

Y es que como SGAE, si viajamos a Estados Unidos, tenemos que tener en cuenta una cosa: La Casa Blanca (no el Real Madrid) autorizó a esos señores de peludo sobrelabio y aspecto de todo menos de “welcome to my country” (la policía fronteriza) a poder revisar, analizar y copiar cualquier contenido de un dispositivo electrónico, aunque no haya sospechas de que el susodicho individuo sea peligroso o vaya a cometer un atentado.

Así que tienes fotos comprometidas en tu portátil o un plan de ataque a los Estados Unidos en formato Word (no pasa nada si es a Canadá) déjatelos en casita.


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