Foto de una tarjeta EyeFi de Sandisk

Las tarjetas de memorias son las compañeras indispensables en cualquiera de nuestros viajes. Con ellas y nuestra cámara guardamos todos aquellos momentos, ya sea en forma de imagen o en vídeo, para posteriormente verlos y compartirlos con nuestros amigos y familiares. Son fáciles de usar pero necesitan un nexo de unión elemental para pasarlas a nuestro ordenador: un cable.

Esto era así hasta hace poco: un cable USB, conectamos al ordenador y empezamos a sincronizar imágenes. Sin embargo, con la aparición y popularización de las conexiones WiFi en SanDisk decidieron que sería una gran idea aprovechar esta tecnología para hacer más fácil este proceso. De esta unión salieron las tarjetas Eye-Fi.

A simple vista, una tarjeta SD Eye-Fi no presenta ninguna diferencia física: el mismo tamaño, diseño… Sin embargo su singular color rojo nos informa de que no estamos ante una SD corriente y moliente. En su interior, además de la memoria correspondiente, hay un pequeño transmisor WiFi que se encarga de enviar la información a donde le digamos.

La sincronización es sencilla y no requiere que estemos conectamos a internet. Es decir, podemos pasar nuestras fotos independientemente de si estamos en casa o perdidos en alguna casa rural donde no llega ni la cobertura telefónica. Lo único que necesitamos es tener una aplicación instalada, así de fácil.

Foto de la Sony NEX 5N

Hecho esto, la aplicación está disponible para los principales sistemas operativos, sólo tenemos que configurar una pequeña red WiFi entre el ordenador y la tarjeta. Hecho esto, seleccionamos qué fotos queremos pegar y listo, no es necesario hacer nada más para que se inicie el proceso.

Si en cambio queremos hacer el proceso con un teléfono móvil también es posible. Eye-Fi cuenta con aplicaciones oficiales para iOS y Android para hacer lo mismo y desde ahí editarlas con Snapseed y compañía o bien compartirlas directamente a las redes sociales. Aunque originalmente se diseñó como una solución para profesionales, cada día estas tarjetas de Sandisk tienen más adeptos.

Existen varios modelos según su capacidad y, por sus prestaciones inalámbricas, valen más que una tarjeta SD normal (recordemos que en su interior lleva un transmisor WiFi)  pero merece la pena pagar la diferencia si vamos a hacer un uso intensivo de estas. Nuestra recomendación: el modelo de 4GB, ni mucho ni poco, ideal para llevar siempre encima y garantizarnos un montón de imágenes y vídeo.

 

Puedes encontrar más información sobre la tarjeta SanDisk Eye-Fi de 4GB en la tienda online de El Corte Inglés

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