La telemedicina, el diagnóstico y tratamiento de enfermedades a distancia, es una de las quimeras perseguidas desde el siglo pasado por la sanidad estatal, en un intento por llegar a rincones geográficos donde difícilmente puede dar servicio un médico. En Reino Unido, el problema es acuciante, ya que a la dificultad que supone asistir en poblaciones remotas del norte de las islas, se junta la escasez crónica de facultativos.

Es por eso que Philips, uno de los mayores fabricantes de electrónica de consumo, es el encargado de probar la utilidad de un nuevo sistema de asistencia sanitaria a distancia para pacientes con enfermedades crónicas. La inversión ha supuesto el desembolso de varios miles de millones de libras, es por ello que el fabricante holandés quiere probar al sistema de salud británico, ya que puede reducir la carga financiera que supone para las arcas públicas la atención sanitaria a pacientes crónicos y rentabilizar dicha inversión.

Para ello ha empleado equipos de diagnóstico de alta tecnología vinculados a Internet. Los primeros beneficiarios de este sistema han sido los vecinos del barrio londinense de Newham, que están siendo monitorizados desde sus casas mediante un equipo de diagnóstico conectado con su correspondiente hospital a través de Internet.

El proceso es sencillo, primero realizan el control con el equipo de diagnóstico y después envían los datos mediante un correo electrónico al personal de Atención Primaria de su centro médico. Todo esto, sin moverse del hogar, aunque se halle a miles de kilómetros de distancia.


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