Estos movimientos empresariales que surgen tras la inyección monetaria por parte de socios árabes, y tras una inversión cercana a los 6.000 millones de dólares, persiguen fortalecer la actividad de la compañía, aumentar su competitividad así como incrementar su posicionamiento y nivel de ventas en el sector.

La razón, aparentemente surge ante la necesidad de aunar esfuerzos y focalizar su actividad con el objetivo de poder hacer frente a su gran competidor: Intel.

La reestrucuturación no ha seguido un camino de rosas, pues la empresa ha portado el título de eterno segundón por detrás de Intel, y acarreaba deudas por valor de más de 5.300 millones de dólares. Pero tras la entrada de capital por parte de socios árabes, el saneamiento ha sido posible, y AMD tratará de luchar por hacer sombra a Intel, y disputarle el primer puesto en el sector.

Para lograrlo, AMD se dividirá en dos. AMD se concentrará en el diseño de microprocesadores, y Foundry Company (el nombre de la nueva compañía creada y que surge como consecuencia de una alianza entre AMD y distintos fondos de inversión de origen saudí), se encargará de la producción de los chips diseñados por AMD. Así mismo, se espera que AMD externalice la fabricación de CPU’s a otra compañía, con lo que concluiría su proceso de reestrucuturación.


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