La verdad es que nadie se imaginaba que el as que Nintendo tenía escondido era una consola con la capacidad de ofrecer 3D sin necesidad de gafas. Nadie estaba seguro de como enfocaría su nueva consola, pero parece claro que NIntendo lo ha vuelto a conseguir, sin dar la espalda al público casual.

Todavía no conocemos todo lo que le espera a la 3DS ni todo el potencial que guarda en sus entrañas, pero con la Nintendo 3DS han vuelto a conseguir sorprender otra vez, de reinventarse de forma continua.

Lo primero que llama la atención cuando te topas con la consola es su tamaño, ligeramente más pequeño que el de DSi. Los materiales, aún suponiéndolos de la misma calidad que en la familia DS, y en la práctica tan resistentes, pero en su conjunto da una sensación de mayor ligereza.

Pero sin duda lo que más llama la atención es su pantalla superior, la gran novedad, que ha sido desarrollada con una mayor resolución y en formato más panorámico, y que como su nombre indica contiene un fantástico efecto 3D, un efecto 3DS que logra sorprender.

Y es que el asombro es común en todo el que se enfrenta a 3DS. En una industria que gira alrededor de sí misma, donde la innovación sólo parece medirse a base de aumentar la potencia de las máquinas, Nintendo vuelve a mostrar al mundo algo inédito, y eso sólo puede obtener respuestas en forma de exclamaciones y aplausos, por lo original y novedoso de su sistema 3D.

Nintendo 3DS se muestra además como una entidad autosuficiente. Me refiero a que cualquiera puede estar unos días probando todo lo que ofrece su menú sin echar mano de una tarjeta de juego. La generación de Miis y los minijuegos que propone, la sorprendente realidad aumentada con múltiples opciones, las cámaras exteriores que permiten hacer fotos 3D, el reproductor de música… La propia interacción con la consola supone un juego en sí mismo.

Nintendo también empuja con este enfoque a que los usuarios salgan siempre de casa con la máquina a cuestas. La función Street Pass recompensa nuestros paseos con continuas sorpresas en forma de monedas con las que desbloquear nuevos regalos y opciones.

Pero la pregunta del millón, ¿y que pasa con la batería? Lo bueno de la oferta de Nintendo, es que a pesar de que la batería solo aguanta de tres a cinco horas de duración, ha sido inteligentemente disimulado con algo que parece simplemente un detalle, pero que no lo es. La base de carga que a partir de ahora tendrá un lugar fijo en los hogares borra de la mente la idea de que estamos continuamente enchufando la consola. Llegaremos a casa y la colocamos en el receptáculo. El efecto psicológico consiste así en que no tendremos la sensación de que estamos sin batería, simplemente hemos dejado la 3DS en su sitio.

Parece que Nintendo ha sabido reinventarse y seguir en lo más alto del podio de las videoconsolas portátiles. Su futuro pasa directamente por evitar errores pasados, por alimentar este sueño de aventuras imposibles, por desarrollar software que abra nuevas vías y cree nuevos géneros con base en las tres dimensiones. Nintendo 3DS ya está aquí, y ha llegado para quedarse. Démosle una calurosa bienvenida.


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