titan-0Nos encantan los videojuegos. Hoy en día son ya parte de nuestro día a día: están en las consolas, el móvil… Hay de todo tipo e incluso podemos jugar con gente de todo e mundo. Algo que nos parece muy normal pero hasta que hemos llegado a donde estamos ahora hemos recorrido un largo camino.

Con el lanzamiento de Titanfall, el último gran juego online, queremos hacer un repaso a la trayectoria de los juegos online. ¿Dónde estamos, de dónde venimos? En Tecnología de tú a tú os explicamos una historia de cuarenta años donde el ritmo de evolución ha sido frenético.

Los primeros pasos: aquellos primeros juegos online

Corría el año 1974, antes de que internet existiera como tal y en la prestigiosa universidad del MIT se empezó a gestar el primer juego online de la historia. Mazewar: un título donde varios jugadores recorrían un laberinto con el objetivo de eliminar a los otros jugadores.

Se trataba de una prueba de concepto y en años posteriores fueron surgiendo juegos parecidos hasta que en 1985 llegó un juego rol llamado la Isla de Kesmai. Se trataba del primer videojuego comercial de juego online masivo. Las conexiones eran muy caras por aquel entonces y jugar una hora tenía un coste de 12 dólares.

Mientras, el videojuego avanzaba en otras direcciones donde la experiencia se centraba más en el mundo si conexión: los famosos Super Mario Bros, Sonic el erizo, Final Fantasy, Double Dragon… No tenían capacidades online pero en algunos podíamos jugar con más gente usando otro mando.

Sin embargo, estos románticos del juego online no se rindieron y según la conexión a internet mejoraba los juegos también Durante los noventa salieron varios juegos como el Neverwinter Nights original que data del año 1991. Jugar costaba seis dólares la hora en Estados Unidos y se convirtió en todo un fenómeno.

Los juegos online seguían siendo un nicho para los fans del rol hasta que en 1997 llegó un título que lo cambió todo: Ultima Online. Los más nostálgicos todavía lo recuerdan con mucho cariño: un mundo virtual en el que podíamos hacer de todo: comerciar, ir de aventuras, crear nuestra propia comunidad… este fue el punto de partida para que empezaran a popularizarse.

Asentando la categoría: el fenómeno World of Warcraft

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Los desarrolladores vieron que el interés por los juegos online iba aumentando y en los ordenadores empezaban a llegar título atractivos como Counter Strike o Unreal Tournament. Además, las conexiones domésticas a internet iban mejorando y llego la banda ancha para cambiarlo todo.

Conexiones más rápidas, baratas y que no bloqueaban nuestra conexión telefónica. Gracias a ellas no sólo navegábamos más rápido sino que también pudimos vivir otro gran fenómeno del mundo online: World of Warcraft. Sin duda alguna la franquicia más popular de la historia dentro de este género.

En los ordenadores fue evolucionando más rápido y las consolas de aquella generación (Playstation 2, Xbox y GameCube) tuvieron que esperar a sus nuevas hermanas para poder dar el salto online. Eso sí, cuando lo hicieron hace ya unos cuantos años su repercusión fue increíble.

Playstation 3, Xbox 360 y Nintendo Wii incorporaron, por fin, una forma de jugar online sencilla para las consolas. Esto significó la popularización definitiva del juego online e hizo que todos nos uniéramos para demostrar que este mundillo no era solo rol y espadas, también era deporte, acción, plataformas…

El estado actual: un modo más del que todos disfrutamos

En los tiempos donde estamos ahora, el juego online se ha asentado hasta tal punto que se celebran torneos específicos. Todos los grandes juegos de esta generación introducen modos online y en muchos casos se han convertido en una porción importante de la experiencia.

Pensemos en los Call of Duty y Battlefield: introducen una pequeña historia de unas pocas horas pero luego la esencia y la diversión la encontramos online. Con la experiencia de todos estos años hemos logrado crear juegos muy divertidos y que son capaces de engancharnos horas y horas.

Dicho así, parece que el mundo de los videojuegos online vive muy ligado a las consolas y los ordenadores. Sin embargo, también está presente en otros dispositivos como el móvil o el tablet ¿Quién no ha jugado alguna vez a Apalabrados o Triviados? De forma diferente, pero sigue siendo un juego online.

Titanfall, el nuevo referente del juego online

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Marzo de 2014, han pasado 40 años desde el primer videojuego online. Ha cambiado mucho el panorama desde entonces y si lo comparamos con Titanfall las diferencias son evidentes pero este último no es más que una evolución de todos aquellos que apostaron fuerte por esta tendencia para ponerla en el lugar que está ahora.

Titanfall ha sido desarrollado por dos de las mentes creadoras de la saga Call of Duty que tras abandonar Activision, Electronic Arts los recuperó para hacer una franquicia nueva. Su punto fuerte es el modo online pero no estamos ante el típico juego de disparos en primera persona, su ambición es mayor.

El juego nos pone en el papel de una serie de ágiles soldados que deben realizar una serie de misiones. Además de corretear y movernos con gran libertad podemos montarnos en robots, Titan, que nos ayudarán a combatir con el enemigo y lograr nuestro objetivo.

Es decir, tenemos dos formas de jugar completamente diferentes: o bien dentro de los robots en peleas mecanizadas o bien con nuestro soldado moviéndose por todos los lados. ¿Qué estrategia nos conviene más? Nosotros seremos quienes elijamos el camino.

Hace unas semanas pudimos probarlo gracias a un programa beta que habilitó Microsoft y las sensaciones fueron muy buenas. Todo apunta a que será el próximo gran juego del género.

Combates intensos, poder comunicarte con el resto de jugadores en tiempo real para coordinar estrategias… Tenemos mucho que hacer y es que además podemos personalizar a nuestro personaje y robot de muchas formas posibles. ¿Quieres hacerte con él antes que nadie? Aprovecha para reservar el juego junto a Xbox One para disfrutar al máximo.

 

Puedes encontrar más información sobre Xbox One y Titanfall en la tienda online de El Corte Inglés.