Los teléfonos móviles no necesitan presentación: son el dispositivo tecnológico por antonomasia. Los usamos decenas de veces al día, confiamos en ellos nuestros datos bancarios, nuestras conversaciones más íntimas, los usamos para hacer fotos, selfis, grabar vídeo, pagar, subirnos al avión, al tren al autobús o para entrar en el teatro o una sala de cine.

Los fabricantes de terminales, animados por un mercado tan enorme como el de los smartphones, con miles de millones de potenciales compradores, se esmeran en conseguir la aceptación de sus terminales por parte de los usuarios, lo cual se ha traducido en una competencia feroz en aras de ofrecer lo más nuevo, más bonito, más tecnológico o cualquier otro “más” que podamos imaginar. Incluyendo los habituales e inevitables “más caros” y “más baratos”.

El resultado de esta competencia son dispositivos que, en las gamas altas y Premium, exhiben tecnologías, diseños y características que, gustos aparte, suelen ser sencillamente excelentes.  Uno de los últimos fabricantes que ha entrado a competir en este segmento de la excelencia es LG con el V30 tras haber estado posicionada muy bien en una gama de terminales como los de la serie G, de muy buena factura pero sin alcanzar las cotas de terminales Premium.

Un terminal, sobre todo, multimedia

Una de las claves de la diferenciación en estas gamas tan altas es la de identificar el uso que se hace de un terminal y diseñarlo para maximizar todo lo relacionado con ese o esos usos. No siempre se puede tener todo, por lo que habrá que dar prioridad a algunas de esas aplicaciones en detrimento de otras.

LG, con el V30, ha apostado por maximizar la experiencia multimedia. Pero no solo en la parte del consumo de vídeo o audio, sino también en la creación de esos contenidos por parte del usuario. Hemos tenido la oportunidad de usar el terminal unas semanas antes de su lanzamiento oficial, y la experiencia de uso confirma lo que ya sospechábamos a partir del eslogan de LG que califica al V30 como una televisión de 6’’.

Por supuesto, estamos ante un terminal Android 7.1.2 a la espera de que reciba la actualización a Android 8 (Oreo) dentro de unas semanas, con todo lo que podemos esperar de un Smartphone Android. Sobre Android, LG ha puesto su capa de personalización LG UX 6.0+, lo cual le confiere una funcionalidad y estética diferenciadas, por lo que es normal que se tarde un poco en desarrollar una actualización a Android 8 Oreo.

Pero las decisiones de diseño parecen haberse tomado de modo que los aspectos multimedia salgan potenciados como veremos en este análisis.

Diseño que entra por los ojos

El LG V30 puede presumir de uno de los diseños más trabajados del panorama de movilidad. Tiene 6’’ de diagonal con relación de aspecto 18:9, pero en la mano parece que fuera de poco más de 5’’. Tiene un grosor de 7,3mm, inferior al del iPhone X con sus 5,8’’. La relación pantalla/cuerpo es de 81,2%, frente a 82,9% del iPhone X. El ideal de este parámetro es que alcance el 100% (todo pantalla), aunque eso es tecnológicamente inviable a día de hoy.

Con todo, el V30 no renuncia al lector de huella en la parte trasera y reconocimiento facial y de voz, con un funcionamiento notablemente bueno. Por ejemplo, con el teléfono apoyado en una mesa, podemos desbloquearlo “por la cara” sin problemas y sin necesidad de levantarlo de la mesa. Para lo demás, la huella trasera es instantánea y cómoda de usar, al tiempo que hace las veces de botón de encendido y suspensión.

Las cámaras tienen óptica de cristal en vez de elementos de plástico, lo cual no es habitual en telefonía móvil. Como primer efecto colateral tenemos que las fotos hechas con el gran angular no muestran una excesiva deformación geométrica en los bordes más allá de lo habitual cuando se usa un gran angular. Tiene jack de audio, lo cual es coherente con la vocación de excelencia multimedia, pero a lo que sí renuncia el V30 es a altavoces estéreo. Así hay que tener cuidado con no tapar el altavoz con la mano cuando se está jugando, lo cual hace que se reduzca el volumen del sonido creando una sensación molesta si estamos jugando sin auriculares.

Tecnología con un rendimiento correcto

Las “tripas” del V30 están compuestas por un procesador Snapdragon 835, el más potente de Qualcomm hasta que llegue el 845 el año próximo, junto con 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento interno expandible mediante tarjetas microSD. Es lo habitual en este tipo de terminales, con la excepción de los que llevan 128 GB o 256 GB de almacenamiento interno. Con todo, 64 GB son una cantidad suficiente para un uso intensivo del terminal.

No es tan rápido como el iPhone X, que puede presumir de tener el procesador móvil más potente del momento, aunque en la práctica, la experiencia de uso del V30 es ágil y rápida como corresponde a un procesador de gama alta, con unas comunicaciones donde no falta Bluetooth 5.0, WiFi 802.11ac 2×2 o LTE Cat 16/13 con hasta 1 Gbps de velocidad de transferencia de bajada y 150 Mbps de subida.

Pantalla OLED Full Vision 18:9

La pantalla del V30  es el componente central del terminal. Siguiendo la tendencia actual, es de tipo OLED (P-OLED) con 6’’ de tipo Full Vision y resolución de 2.880 x 1.440 píxeles, que es como LG dice que la relación de aspecto es 18:9 en vez de 16:9. LG fue pionera en la introducción de pantallas con esta relación de aspecto en el LG G6, y luego otros fabricantes han ido sumándose a esta tendencia, Apple incluida. Es un formato óptimo para la reproducción de vídeo, con una orientación multimedia clara.

La pantalla, además, es compatible con estándares HDR con Dolby Vision y HDR10. Es el único terminal compatible con Dolby Vision, todo sea dicho, aunque de momento aplicaciones como Netflix, que cuentan con este tipo de formatos en algunas de sus series y películas, no detectan al LG V30 como apto para activar este modo de reproducción HDR. En el próximo futuro se nos ha dicho desde LG que habrá novedades con aplicaciones de proveedores como Netflix que sí detecten el V30 como apto para mostrar tanto UHD como Dolby Vision o HDR10.

Es lo lógico, teniendo en cuenta que la propia LG publicita el terminal como una televisión de 6’’. Lo cual está alineado con su posicionamiento multimedia. Por lo demás, es una pantalla OLED que para ver vídeos o fotos es excelente, pero se ve afectada por las carencias de las matrices Pentile OLED. Es decir, dependiendo del ángulo de visión veremos el color blanco más o menos blanco, con tendencia a mostrar un tono verdoso. Es lo que hay, y salvo el Samsung Galaxy S2 de hace años, que usaba una pantalla OLED con matriz RGB convencional, todas las pantallas OLED, incluyendo las del iPhone X, el Pixel XL 2 o los Galaxy S8/S8+ o el Note 8, sufren este “problema”.

Es una cuestión de decidir qué orientación se le va a dar al terminal: para usos multimedia, OLED es óptima. Para usos de “productividad”, las pantallas LCD IPS son más adecuadas. Con OLED, el negro es totalmente negro. Con LCD, el blanco es blanco realmente, pero los tonos oscuros sufren de “bleeding” residual de la retroiluminación. En el caso del V30, la pantalla OLED es la decisión lógica.

Las cámaras: una elección creativa óptima

LG fue una de las empresas pioneras en la integración de dobles cámaras en sus terminales. El LG G5 introdujo una doble cámara sumamente original: un objetivo gran angular y un angular normal que funcionan independientemente y sin que la una dependa de la otra. Esta fórmula se aleja de la habitual en otros fabricantes, que apuestan por usar una cámara convencional y otra con zoom óptico 2x integrando el llamado modo retrato que desenfoca el fondo haciendo que el sujeto principal en primer plano destaque sobre el resto de la foto. Huawei opta por usar dos cámaras con el mismo angular, aunque una integra un sensor monocromo de 20 Mpx frente a los 12 Mpx de la cámara de color.

La apuesta de LG por el gran angular, sin embargo, es la más fotográfica del mercado. El gran angular permite obtener imágenes únicas, con encuadres casi imposibles usando un angular convencional Concretamente, el LG V30 usa una óptica gran angular con 120 grados de campo de visión frente a los 71 grados del angular “normal”. Este gran angular es equivalente a un 13 mm si se da el equivalente en 35 mm.

Puede parecer que el gran angular no es tan usable como el zoom 2x. De hecho, muchas veces usamos el zoom digital para acercar las cosas. Pero fotográficamente hablando, el potencial creativo de un gran angular es mayor que el de un zoom 2x. En tienda, cuando se prueba el teléfono, es más llamativo el modo retrato de otros terminales, pero en la calle, en el campo, en ciudad o en otros ámbitos como en interiores cuando no tenemos mucho espacio para hacer una foto, o grabando vídeo, el gran angular es una herramienta fotográfica y videográfica excepcional.

La foto a continuación muestra la diferencia de angular entre las dos cámaras. El recuadro central es la foto tomada con el angular normal. Y la otra es la foto con el gran angular.

La cámara principal es de 16 Mpx con una apertura F1.6 excelente. La gran angular es de 13 Mpx y apertura F1.9 que también es un valor notablemente alto y que mejora al LG G6 que tenía F2.4. Esto supone tener más margen para jugar con valores ISO bajos, lo cual redunda en un mayor detalle y limpieza en las fotos y los vídeos que grabemos.

Otro ejemplo donde se ve la diferencia entre la misma escena capturada con el angular normal (recuadro central) y el gran angular.

La cámara principal está estabilizada ópticamente, pero la gran angular no. Y la gran angular no cuenta con autofoco, ya que usa la hiperfocal directamente. El resultado es óptimo y es una estrategia válida en ópticas gran angular. El enfoque en la principal usa un sistema de enfoque láser con detección de fase y contraste.

LG cuenta con modos automáticos y manuales para hacer fotos. El modo manual sigue siendo una delicia en cuanto a opciones y manejo y facilidad para gestionar los parámetros fotográficos, así como para guardar las imágenes en modo RAW para una edición más elaborada. Los modos automáticos permiten hacer fotos de un modo desatendido o usar otros como el modo panorámico o el de captura doble combinando la imagen de varias cámaras. Las panorámicas son de 47 Mpx, con una factura muy lograda en cuanto a homogeneidad de la exposición y forma de combinar las imágenes que se obtienen en el barrido.

Otras habilidades creativas pasan por los modos de cámara lenta y time lapse, así como la captura en ráfagas que además pueden convertirse en GIF animados directamente desde la interfaz.

Otra función fotográfica interesante es Graphy, una funcionalidad que se activa en el modo manual y que habilita un muestrario de fotos hechas con condiciones similares a la escena que estemos fotografiando y que, al seleccionar la imagen que pensemos que se acerca más a lo que buscamos, configura los parámetros manuales de disparo clonando los de la foto elegida. Muy interesante de cara a ayudar a los usuarios menos duchos a manejar el modo manual.

La cámara frontal, con 5 Mpx, es un tanto floja, aunque permite hacer selfis “de batalla” con 5 Mpx de resolución y modo de gran angular y angular normal aplicando cierto recorte a la imagen obtenida. No se trata de una doble cámara, sino de dos formas de encuadrar. Hay filtros, desde luego, pero no ofrece calidad ni funcionalidad tan avanzadas como la de otros terminales.

La grabación de vídeo: excelente

Aparte de disponer de una doble cámara excelente, el V30 cuenta con unas posibilidades videográficas de primer orden. Se puede cambiar entre las dos cámaras durante la grabación, lo cual permite hacer un trabajo de “realización” muy atractivo visualmente. El modo manual permite controlar los parámetros de exposición o ISO en tiempo real, y captura audio con calidad HiFi de 24bits si se activa este modo. Es cierto que en apps como WhatsApp los vídeos así grabados no se escuchan al no ser la app compatible con este códec, pero si se suben los vídeos a YouTube, este problema no existe. Además, se pueden usar controles avanzados de audio con control de ganancia y filtros para bajas frecuencias o filtros que limitan el nivel de grabación para que no sature.

En el vídeo siguiente verás un ejemplo de grabación en un entorno sumamente exigente como es un concierto en vivo de música electrónica en un espacio no especialmente optimizado para tener la mejor experiencia de audio. No se aprecia saturación alguna.

Se pueden grabar vídeos en modos tan cinematográficos como el 21:9 o el 18:9, con la posibilidad de hacer fotos durante la grabación. Y también en 4K. Se echa de menos la posibilidad de realizar fotos mientras se graba 4K. Y en 4K tampoco se puede usar el estabilizador digital. Es algo que es de esperar que corrijan en futuras actualizaciones.

Los modos especiales como la grabación en formato Cine Log pecan de algunas limitaciones. Por ejemplo, en el modo Cine Log no se puede usar la cámara gran angular. El modo Cine Vídeo permite programar “travellings” de zoom a cualquier zona de la pantalla, y no solo al centro. Este modo, con todo lo útil que es, lo sería aún más si se permitiera su uso en el modo manual de grabación y habilitando la cámara gran angular. Tiene un punto interesante, pero al no estar integrado realmente con la grabación manual se queda un tanto descafeinado. De nuevo, pediríamos que LG trabajase en la dirección de habilitar esta interesante funcionalidad en próximas actualizaciones.

Es posible usar modos de grabación con efectos cinematográficos prediseñados, lo cual es otro punto interesante de cara a hacer grabaciones visualmente atractivas sin complicarnos la vida.

Además, LG cuenta con un editor de vídeo que permite realizar trabajos de cortado y pegado, titulación básica o exportación de un modo ágil y directo sin necesidad de ordenador. Para ediciones más avanzadas se integra un enlace para abrir Kinemaster, aunque nos aparecerá una marca de agua al no ser la versión completa.

Otras bondades de la grabación de vídeo pasan por la monitorización del nivel de sonido a través de los auriculares o los filtros de ruido y viento, así como los límites para volumen o el filtro de graves y bajas frecuencias.

El sonido, casi perfecto

Otro apartado donde LG ha brillado tradicionalmente en la familia “V” es en el sonido. Y el V30 no se queda atrás. LG ha integrado una electrónica especialmente diseñada para maximizar la calidad en la reproducción (y grabación) del audio. Para ello, cuenta con sonido HiFi Quad DAC e integra el chip ESS SABRE ES9218+ con el que se procesan los sonidos que se escuchan a través de los auriculares de cable. Para el sonido inalámbrico, V30 también ha hecho un buen trabajo gracias a la compatibilidad con el códec AptX HD.

El V30 lleva de serie unos auriculares B&O de botón de alta calidad, pero se pueden usar otros modelos con impedancias de hasta 600 ohms. La configuración de los modos de sonido pasa por el tradicional ecualizador así como por el panel de control específico para el audio HiFi y el Quad DAC.

La grabadora de audio cuenta con un modo de alta definición con opciones casi de estudio de grabación como la inclusión de una pista de audio sobre un archivo de sonido o el uso del auricular como micrófono para grabaciones de alta calidad con varios canales.

Como guinda, decir que el LG V30 cuenta con radio FM RDS integrada, con lo que podremos escuchar la radio desde el propio móvil sin más que usar los auriculares de cable como antena.

Lo cierto es que las posibilidades multimedia de este terminal son extraordinarias y únicas en muchos casos.

Una interfaz muy bien pensada y ágil

La capa de personalización del V30, lejos de ser una carga, permite sacar mejor partido al terminal. La inclusión de una barra flotante con accesos directos a funciones de uso habitual y apps elegidas por el usuario ayuda mucho, sin olvidar los menús de configuración con opciones como Knock On para la activación rápida del móvil, o las acciones inteligentes que podemos programar si se conecta un dispositivo o si estamos en una determinada ubicación geográfica.

Podemos configurar la pantalla siempre activa, así como la seguridad biométrica mediante huella, rostro o voz, o usar herramientas como Smart Doctor para optimizar el funcionamiento del terminal de un modo automático.

En el apartado de los juegos. LG incluye una interesante herramienta de optimización en la interfaz que habilita un botón de acceso directo a funciones tales como el ajuste de los gráficos o la captura de pantalla.

Lo que sí es deseable es que la actualización a Android 8 Oreo no se demore demasiado.

Batería, y consideraciones finales

La autonomía de un terminal como este está condicionada por todo lo que se puede hacer con él. Sus 3.300 mAh dan para mucho, pero si usamos el dispositivo con frecuencia, habrá que cargarlo todos los días. Eso sí: se carga muy rápido y en media hora tendremos aproximadamente la mitad de la carga. En una hora estará prácticamente al 100%. En la gráfica a continuación, cada división es una hora y la línea verde es el nivel de carga.

Si vemos la gráfica de la batería durante una semana, veremos que hemos tenido que cargarlo más de una vez por día incluso. Si cuentas las líneas verdes planas, son los momentos en los que se acabó de cargar y hay más de siete crestas teniendo en cuenta que cada división es un día.

Con todo, es llevadero mantener la energía en un punto alto, gracias a la carga rápida.

En conjunto estamos ante uno de los terminales del año, que llega justo antes de que acabe. Tiene algunos aspectos mejorables, pero como smartphone es una máquina para hacer cosas con él. Fotos, vídeos, jugar (el rendimiento en juegos es muy elevado, por supuesto), escuchar música, ver películas, editar vídeo, usar todo tipo de aplicaciones, etcétera.

El diseño industrial es excelente. Puede gustar más o menos, pero es ligero, con muy pocos bordes alrededor de la pantalla de 6”, que parece de muchas menos en lo que respecta al tamaño total del teléfono. No sacrifica ni lector de huella ni jack de audio para auriculares y encima lleva unos de alta calidad en la caja.  Se echan de menos cosas: no tiene modo retrato, por ejemplo. Y algunos modos de grabación de vídeo son menos funcionales de lo esperado al no estar integradas en el modo manual.

En las fotos, la app siempre arranca en modo auto, y lo óptimo sería que pudiéramos decidir en qué modo empezamos a fotografiar. También sería interesante que se pudiesen hacer fotos y estabilizar vídeo digitalmente al grabar en 4K. La pantalla es compatible con Dolby Vision y HDR10 pero apps como Netflix no la detectan aún, lo cual parece que va a ser subsanado en breve. Android 8 tiene que venir pronto también.

Con todo, estos fallos son leves si tenemos en cuenta todo lo que podemos hacer con este terminal orientado a exprimir al máximo las opciones multimedia tanto de consumo de contenidos como de creación de fotos, vídeo o audio.

El precio; 899€, alineado con su posicionamiento en la gama premium y muy bien dimensionado a la vista de todo lo que se puede hacer con él tanto para ocio, creación multimedia o productividad.

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