Los teléfonos móviles son tan potentes como los súper ordenadores de hace tan solo unas décadas. Su potencia de procesamiento, capacidad de almacenamiento, tecnologías de comunicaciones o sensores que los caracterizan son un milagro de la miniaturización.

Un smartphone de gama alta es tan potente incluso como un portátil de ahora (de los sencillos, eso sí), con más memoria RAM, más capacidad de almacenamiento e incluso mejor pantalla. La cámara de un smartphone premium es mejor incluso que una cámara dedicada de las compactas y con buenas condiciones de luz es capaz de rivalizar con cámaras SLR digitales.

Pero aún con estos prodigios de la tecnología en nuestras manos acabamos por no sacarles todo el partido que debiéramos. Cuando gastamos más de 500 euros en un terminal, aunque algún día nos pique la curiosidad de aprender a usarlos a fondo para sacarles el máximo partido posible, es fácil quedarnos en nuestra particular zona de confort y usar nuestro flamante superordenador para chatear, mandar mensajes, llamar, ver vídeos de YouTube, hacer selfies y fotos en modo automático hasta que se llene la memoria.

Tan simple como hacer cosas

Al final, usar el móvil al máximo de su potencial es una cuestión de hacer cosas con él. Cuantas más, mejor. Y cuanto más complejas, mejor también. Las posibilidades de un smartphone pasan por las apps que usemos. Serían algo así como appsibilidades.

Otro elemento que es importante tener en cuenta es el de la estrecha relación que existe entre un smartpphone y la nube. Un teléfono sin conexión pierde fácilmente el 80% de su interés como herramienta digital.

1: Traza un plan maestro para tus cuentas de Internet

Es importante saber qué usuario y contraseña tenemos en cada uno de los servicios y aplicaciones que usemos bajo una modalidad de suscripción (gratuita o de pago). Ya sea Google, Amazon, Microsoft, Apple, Flickr, Linkedin, Twitter o caulquier otra identidad que hayamos adoptado para acceder a redes sociales o a servicios cloud, es muy importante tener claro qué ID tenemos.

De ese conocimiento dependerá que nos manejemos ágilmente por los menús de configuración del terminal en tareas como la copia de seguridad de datos, la sincronización de nuestra configuración, de las apps que hayamos comprado e instalado, etcétera. Google o iCloud son casi obligadas en Android e IOS respectivamente, pero el resto de identidades son necesarias para gestionar, por ejemplo, cuentas de correo, fotos, vídeos, blogs, anotaciones, documentos e incluso la seguridad de nuestro hogar o la de personas de nuestro entorno más cercano, ya sea personal o profesional.

 

2: Selecciona tus apps

Hay cientos de apps que hacen básicamente lo mismo. Lo habitual es probarlas todas “a ver qué pasa”, algo normal y deseable. Pero una vez que hemos encontrado nuestra app perfecta, borra las demás y anota el nombre de la que elijas para que no se te olvide en el futuro.

Además, dedica un poco de tiempo a aprender a manejar las apps que uses habitualmente, de modo que seas capaz de usarlas con agilidad y sin pensar cuando realmente las necesites.

 

3: Automatiza tu móvil

Otra forma de sacar más partido a tu smartphone (y a otros recursos digitales), es usando la automatización de ciertas acciones. Es posible, por ejemplo, dentro del menú de configuración de nuestro móvil, dependiendo del modelo y la marca, establecer acciones inteligentes de modo que, dependiendo de la hora o del lugar donde estemos, se activen o desactiven ciertas opciones como el sonido o el WiFi.

Otra forma de automatizar nuestro smartphones es configurando la sincronización automática de contenidos tales como fotos, usando servicios como los de Google, Amazon, Microsoft o Flickr. De este modo podremos estar seguros de que nuestras fotos, contactos o documentos están a salvo en caso de pérdida, avería o robo.

No actives la sincronización usando datos móviles, o consumirás muchos datos. Es mejor usar WiFi.

De todos modos, si quieres llevar la automatización a un nivel más avanzado, piensa en IFTTT, una plataforma que permite configurar prácticamente todo lo imaginable: desde hacer que nuestros correos se conviertan en recordatorios, a crear carpetas de fotos en la nube con las imágenes a las que hagamos “like” en Facebook, o crear listas con nuestros tuits favoritos.

IFTTT se merecería un libro por sí solo. En IFTTT  puedes encontrar más detalles sobre cómo configurar la automatización

 

4: Protege tu móvil

Tan esencial como configurar apps o los servicios que usemos es definir unas políticas de seguridad que eviten que nuestro móvil esté expuesto a las miradas ajenas. Los contenidos son nuestro patrimonio más valioso.

Por suerte, las últimas tendencias han hecho que tecnologías como la biometría estén presentes incluso en terminales de gamas medias y medias-bajas. La biometría a través de la huella dactilar o el reconocimiento del iris es la forma más rápida y sencilla (y segura) de proteger tu smartphone.

Recuerda grabar las huellas en la misma posición en la que usas el terminal. Si registras las huellas de un modo “antinatural” poniendo el dedo totalmente vertical sobre el sensor, cogiendo el terminal con la otra mano, cuando vayas a desbloquearlo de un modo “normal” en el día a día, tu huella probablemente no sea reconocida.

Por otro lado, es frecuente que no activemos la ocultación de las notificaciones. Si es el caso, aunque tengas el móvil bloqueado, cuando llegue un mensaje o un correo o una notificación, serán visibles en la pantalla de bloqueo por cualquiera que esté al lado. Si no quieres que eso pase, oculta las notificaciones en el menú de configuración.

5: Verticaliza (especializa) tu móvil

Otra forma de hacer que tu smartphone te abra las puertas a más posibilidades es a través de una cierta especialización. Es decir, trata de hacer lo más posible en campos como la fotografía, el deporte, la salud o incluso el trabajo usando tu teléfono.

Por ejemplo, en fotografía es posible prescindir casi por completo de ordenador y software de edición para Windows o Mac, sincronizando las imágenes de la cámara con el teléfono y editándolas directamente en el terminal usando aplicaciones como Snapseed o Lightroom.

Trata de hacer que tu smartphone sea bueno resolviendo tus tareas por áreas temáticas.  Vete añadiendo más paulatinamente, a medida que vas delegando más responsabilidades en tu terminal.

 

6: Identifica los datos que delegas en tu móvil

Parece como si el smartphone tuviera vida e inteligencia propia, pero no es así. Es necesario ser consciente de qué datos conservamos en nuestro móvil y hacer el esfuerzo de conocer su configuración básica. Por ejemplo, identificar si añadimos contactos de forma local o en la cuenta de Google o Microsoft, por ejemplo. Si tenemos sincronizadas nuestras conversaciones de WhatsApp, nuestros documentos o nuestras fotos. Datos sobre nuestras cuentas bancarias, o notas que tengamos recopiladas.

De este modo podrás ir al grano cuando los necesites y será más fácil establecer políticas de backup y protección de los datos. Y por supuesto encontrarlos en caso de que los necesites rápidamente.

7: Conecta tu móvil

El smartphone no es un dispositivo aislado. Es posible conectarlo con otros aparatos de la electrónica de consumo, e incluso hacer que interaccionen con otros equipos de nuestro hogar. Depende esta posibilidad del modelo y la marca de nuestro móvil, pero probablemente podremos usarlos como mando a distancia de nuestro televisor o equipo de alta fidelidad si cuenta con emisor de infrarrojos.

También es posible conectar unidades de almacenamiento externo a través del puerto USB, mediante cables y adaptadores USB OTG. Podremos almacenar contenidos del móvil en unidades de almacenamiento externo, o incluso acceder a tarjetas de memoria de nuestra cámara de fotos o vídeo para pasar sus contenidos a la memoria interna del teléfono.

Usando USB OTG también podemos conectar teclados o ratones para manejar aplicaciones de productividad de un modo más eficiente. Y en algunos modelos, nuestro smartphone podrá alimentar otros dispositivos a modo de powerbank.

A través de WiFi o Bluetooth también tenemos opciones para conectar el móvil y transferir datos. Y también para compartir la pantalla con nuestra tele en el salón usando Google Cast o Miracast, por ejemplo.

8: Accesoriza tu dispositivo

Otra puerta abierta a la maximización del aprovechamiento de nuestro móvil es la de los accesorios. Además de las fundas y protectores de pantalla también podemos personalizarlo con auriculares con cable o inalámbricos,

Las tarjetas de memoria microSD son también un clásico de los accesorios. Las hay tan veloces como para permitir la ejecución de aplicaciones desde este tipo de memoria flash.

Las unidades de almacenamiento USB OTG también empiezan a ser populares. Sin olvidarnos de los powerbanks, o las ópticas auxiliares para añadir gran angular, macro ojo de pez o incluso zoom.

Uno de los más recientes tipos de accesorios para smartphone es el DeX de Samsung, que convierte a los Galaxy S8 en “ordenadores” de sobremesa sin más que conectar un teclado, ratón y un monitor a este interesante y productivo accesorio.

9: Digitaliza tu vida

Con el móvil puedes llevar la cuenta de actividades que de otro modo requerirían del uso de elementos “analógicos” tales como el papel de los libros que leamos, o los billetes de tren, avión, las entradas de espectáculos o incluso el dinero con el que pagamos las compras.

Es sorprendente la cantidad de tareas que antes requerían del uso de una impresora, tener a mano una entrada, o no perder una tarjeta de embarque y que ahora solo necesitan que tengamos el móvil a mano. Pagar con nuestro smartphone es el siguiente paso en el uso avanzado de nuestros dispositivos móviles, y a está empezando a ser frecuente encontrar usuarios que no usan ni dinero ni tarjetas de crédito. Sin ir más lejos, ya se puede usar Samsung Pay en los centros del Corte Inglés para pagar con el móvil una vez se haya asociado nuestra tarjeta del Corte Inglés con el dispositivo.

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