Durante los últimos años y fruto de la popularización de Internet y la mejora de las conexiones móviles, la edad a la que acceden los más pequeños a estos dispositivos también se ha reducido. Así, no solo resulta habitual que padres e hijos compartan móvil, sino que incluso estos últimos cuenten con el suyo propio a edades como los 10 años.

Unos dispositivos capaces de abrirles un mundo de posibilidades y conocimiento pero que, al mismo tiempo, pueden acabar poniéndoles en peligro si no les brindamos las herramientas necesarias para utilizarlos correctamente. Nos estamos refiriendo, por ejemplo, al empleo de determinadas apps y redes sociales.

Pero, realmente, ¿cuáles son sus herramientas favoritas? Para ello, hemos preguntado a varios padres y preadolescentes; unas entrevistas que nos han permitido establecer algunas de las grandes preferidas, así como las razones de su éxito. Asimismo, aprovechamos para contarte en qué consisten y las precauciones (o no) que deberías tener en cuenta.

Clash Royale

Una de las más populares es Clash Royale, una app que se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas entre estos menores –tanto, que cuenta con más de 500 millones de instalaciones solo en la Google Play Store-. Un juego de cartas que, básicamente, consiste en “aplastar” al rival y cuyo éxito se encuentra en la simplicidad. De hecho puede jugar prácticamente cualquiera.

Lo mejor es que las partidas se encuentran muy equilibradas, pues se compite con jugadores de la misma “arena” –una clasificación que va en función de los torneos ganados-. Además, se compite en tiempo real y la información sobre las cartas aparece en la misma pantalla, algo que facilita la experiencia. La duración de las partidas (de tres minutos en los que deberán eliminarse las torres del enemigo) es también otro de sus incentivos.

Asimismo y más allá de los duelos, ofrece torneos y desafíos. Estos primeros pueden acabar siendo muy adictivos, pues los jugadores tienen un tiempo limitado para enfrentarse entre sí; algo que deberías comentar con tu hijo si no quieres que pase demasiadas horas en ella. Aquí la idea es que aprenda a relativizar. La cantidad de contenido disponible (que se va ampliando cada dos semanas) es otra de sus ventajas.

Para Alberto (10 años), lo que más le gusta son precisamente los torneos. El chico también valora la calidad de los gráficos y, sobre todo, que le divierte. Tampoco podemos perder de vista es que Clash Royale ha tenido una gran acogida entre los youtubers; algo que hace posible conocer nuevos trucos, aprender sobre él y similares.

Ana (10 años), por ejemplo, hace especial hincapié en el asunto de la red de vídeos de Google, que le deja ver a sus “ídolos” en plena acción y que le brinda la oportunidad de ver a otros disfrutando con lo que a ella le gusta. “Está muy chulo”, comenta.

En todo caso y al tratarse de un juego, no deberás tomar medidas adicionales, más allá de las suscritas para cualquier tipo de app de entretenimiento con compras integradas. La idea es que tu hijo sepa cómo gestionar su tiempo, aprenda a establecer sus propios límites, etcétera.

Musical.ly

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Musical.ly, por su parte, no se queda atrás, sobre todo entre las niñas. Así y con más de 90 millones de usuarios registrados y una media que supera los 12 millones de videoclips caseros al día a la plataforma, se trata de una aplicación gratuita de playback a medio camino entre Snapchat y Vine.

Tal es su éxito, que famosos y artistas de la talla de Paris Hilton y Shakira no lo han dudado a la hora de utilizarla para promocionar sus discos. Baby Ariel es otra que debe parte de su éxito a esta comunidad. Y hasta Coca-Cola la ha empleado en algunas de sus campañas de marketing como #ShakeaCoke.

La idea es que el usuario se grabe bailando, simulando cantar o, sencillamente, divirtiéndose mientras suena de fondo una canción. Una biblioteca que, curiosamente, no incluye música libre, sino canciones tremendamente populares de cantantes que triunfan en este grupo de edad: Rihanna, Timberlake, Coldplay y otros súper ventas.

Puede hacerlo a cámara lenta, imitando un timelapse, en el modo convencional y otros, una de las partes más divertidas. Si se emplea la cámara frontal es posible añadir máscaras y efectos muy similares a los presentes en MSQRD. Asimismo, es posible juntar varios cortes, aplicar filtros y diferentes efectos para crear un vídeo más original, recortarse.

Una vez listo, ya puede compartirse con diferentes etiquetas y menciones, pero también guardarse de forma privada. Otras de sus prestaciones tienen que ver con la de hacer dúos con otros usuarios o crear una fiesta; algo que permite a los más jóvenes interactuar y divertirse con sus amigos y conocidos, disfrutar de sus canciones favoritas y pasar tiempo juntos.

Sin embargo, no es la única virtud que la hace triunfar. Sí, porque lo que hace Musical.ly es cambiar la forma en la que nuestros hijos interactúan con la música aprovechando algo que seguro que tú también has probado alguna vez: hacer el tonto frente al espejo. Además, vuelve más democrática la creación de contenidos y les ayuda a sentirse como unos auténticos “artistas”.

Así lo cuenta Olivia (10 años), que también es usuaria habitual de Snapchat, YouTube e Instagram. Sin embargo, Musical.ly le gusta especialmente porque le permite hacer interactuar con sus amigos y “hacer cosas que en otros servicios no puedes, como lipsync”. Además de lo divertido que le resulta verlos haciendo chorradas y de que las imágenes no se autodestruyen sino que es posible guardarlos en el perfil de cada muser.

Dicho lo cual, es posible que su funcionamiento te preocupe, en especial si temes lo que tu hijo pueda compartir. La idea, aquí, será informarle de los posibles peligros. Sin embargo y en términos generales, se trata de una app recomendable en la etapa preadolescente, donde las relaciones interpersonales y la búsqueda de la propia identidad empiezan a cobrar relevancia. La creatividad de Musical.ly, de hecho, puede ayudarles a destacar sobre el resto.

Snapchat

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Directamente relacionado con algunas de las cuestiones comentadas, nos topamos con Snapchat, que hace las delicias de muchos niños de 10 años. Otra utilidad con un gran ingrediente social, en la que también entran en juego las relaciones personales. Sin embargo, se trata más bien de una aplicación de mensajería instantánea que permite enviar mensajes en forma de vídeos y fotos que acabarán desapareciendo.

Una plataforma escogida por muchos en lugar de Facebook (que intentó comprarla sin éxito) y a través de la que se envían más de 400 millones de fotos al día. Su atractivo reside en la inmediatez, en lo directo de la comunicación y en que capturar el contenido es más difícil. Además, lo efímero lleva implícita cierta imperfección inexistente en otras redes.

Es decir, el hecho de que el contenido vaya a pasar a mejor vida, provoca que sus usuarios no busquen tanta perfección en sus mensajes o contenidos, sino más bien algo más rápido y de “estar al tanto” del momento. Los chicos suelen usarla para plasmar aspectos de su vida cotidiana que no resultan lo suficientemente importantes como para compartirlos de forma más “seria” o permanente.

Estas características la hacen postularse como una de las favoritas de Olivia, a quien le gusta comunicarse con mensajes, fotos y vídeos, y que estos se borren automáticamente. Además, sus filtros le parecen muy “divertidos y originales”. Algo en lo que no le falta razón, pues precisamente Snapchat fue una de las grandes pioneras en introducirlas respecto de otras apps similares.

Por desgracia, respecto de Snapchat sí debemos comentar una serie de cuestiones pues la propia esencia de inmediatez es la que ha llevado a que algunos de sus habituales la empleen para hacer sexting (mensajes o imágenes de contenido sexual). Además, el hecho de que se borren podría llevar a tu hijo a confiarse y a compartir imágenes que podrían acabar poniéndole en peligro. Aquí es fundamental informarle de que incluso existen herramientas específicas para captar absolutamente todo lo que se comparte a través de ella como Casper (cuyo enlace hemos decidido obviar).

Instagram

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Instagram también cuenta con grandes adeptos entre los preadolescentes, “adictos” a sus posibilidades creativas, a sus filtros; pero también al hecho de poder ver de manera más cercana a sus ídolos y artistas favoritos, en situaciones más convencionales y, en definitiva, usando la comunidad de una forma muy parecida a la que ellos mismos le dan.

Por desgracia y justamente por este motivo, son muchos los que copian algunas de las poses y comportamientos de los famosos en esta red social. Una actitud que vuelve a tener mucho que ver con la búsqueda de la propia identidad, con la pertenencia a un determinado colectivo, la separación de los padres en busca de otras figuras y demás.

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Asimismo, también entra en juego la popularidad del chico o chica en cuestión, directamente relacionada con el número de seguidores y que, en ocasiones, puede llegar a provocar cierta controversia, sobre todo cuando están buscando una seguridad y confianza que debería generarse de otro modo y en otro ámbito, educándoles en otros valores y reforzando unas conductas más sanas que nada tengan que ver con la exhibición de determinados atributos para lograr el éxito –ahora entre sus compañeros y posteriormente en la vida-.

Aquí cabe hablar también de la snapchatización del servicio propiedad de Facebook que, desde 2013, no ha cesado de introducir cambios que apuntan directamente a la app anterior. El más evidente ha sido la introducción de las Stories, cuyo uso podemos relacionar con lo comentado. En todo caso, no se trata de vigilar, sino de hacerles comprender la “realidad” y posibles consecuencias de determinadas acciones.

World of Tanks

Pero pasemos a los juegos, donde World of Tanks cuenta con un gran número de seguidores, la mayoría, eso sí, varones –actualmente tiene más de 55 millones de descargas-. Un juego free to play de acción y guerra que ofrece hasta 200 vehículos distintos, unos tanques reales recreados de los distintos bandos de la II Guerra Mundial.

La variedad de escenarios (18 arenas de batalla) es otra característica que le hace acumular adeptos; por no hablar del modo mlutijugador en línea y de las prestaciones pensadas precisamente para disfrutarlo como el chat integrado. Las constantes actualizaciones, las misiones de batalla, desafíos nuevos y personalizados son otros de sus incentivos.

“Hay muchísimos tanques entre los que se puede elegir, además están muy bien hechos y puedo jugar con mis amigos. Después hablamos de las partidas y lo pasamos muy bien”, comenta Pablo Agudo. Una manera de socializar y encontrar puntos en común que, a priori, resulta beneficiosa pero que debe evitar convertirse en un tema recurrente o que desplace a otros intereses.

Dicho lo cual, no podemos perder de vista que se trata también de un juego bélico, en el que la violencia (si bien no está presente de forma muy explícita), puede llevarles a relativizar este tipo de cuestiones que, obviamente, deberemos explicarles. En todo caso, es probable también que empiecen a sentir cierto interés por este acontecimiento histórico fruto de la propia app.

Otras aplicaciones y juegos


Más allá de los comentados, existen varios tipos de juegos y herramientas que suelen triunfar entre estos pequeños. Es el caso de los juegos de mascotas, de maquillaje y similares. Carolina y Núria (10 años), aunque todavía no tienen móvil, son adeptas a este tipo de aplicaciones que descargan en la tablet de sus padres.

Princess Hair Salon y Princess Salon, y también Zombie Tsunami les hacen pasar largas horas entretenidas. Patricia, que se encuentra en una situación muy similar (tiene diez años y carece de smartphone), es otra enamorada de esta clase de aplicaciones, aunque añade las de cocinar. Además, nos comenta que sus compañeras de clase están totalmente enganchadas al WhatsApp.

A Cayetana (10), por su parte, le encanta You Can Make Up y, sobre todo, que “puedes utilizarla para hacer bromas y ver como te quedaría el maquillaje”. Tiger Ball también “le mola” por su sencillez, y Candy Crush le gusta porque “tienes que pensar para pasar niveles”. También es adepta a Piano Tiles que, como nos cuenta, combina la música y el juego, y hace mejorar su habilidad manual; y a Color Switch, “muy adictivo”.

Entre los niños el abanico parece un poco más variado: Minecraft, el citado Tigerball, Pokémon GO, Rolling Sky –a medio camino entre un juego de plataformas y uno de carreras-, y Slither –muy similar al tradicional snake pero mucho más competitivo-, entre muchas otras, son las que triunfan. Esta primera merece especial atención, pues incluso es empleado por algunos profesionales en el ámbito educativo. Un juego de construcción y aventuras con múltiples recursos.

Geometry Dash también figura entre ellas, aunque ya se cuela entre las que prefieren chicos más mayores. Es el caso de Marcos (12 años), que dice que le divierte mucho “porque puedes crear tus propios niveles, algunos de los cuales son muy complicados”. Un juego de plataformas que requiere de la máxima atención y habilidad.

Imágenes | iStock: monkeybusinessimages y bowdenimages


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