El famoso y resultón efecto seda en fotografía es aquél que pemrite captar el movimiento en el tiempo de algún fluido, en general agua. Esas sensacionales fotos de cascadas y ríos en las que se percibe perfectamente en recorrido del agua en cada punto salvando obstáculos y marcando las corrientes, se deben a un sencillo control de los parámetros de la fotografía.

Para captar esa sensación de movimiento debemos usar unos tiempos de exposición largos, que mantengan el objetivo abierto el tiempo suficiente para captar el movimientos de lo que queremos visualizar, pero que a la vez no nos queme la foto por un exceso de tiempo captando la luz.

Es por ello que este efecto “seda” esmás sencillo de captar en situaciones de poca luz como atardeceres o zonas de sombra. En caso de no poder gozar de una situación de luz débil y de no conseguir un tiempo óptimo a pesar de cerrar el objetivo al máximo para captar el mínimo de luz posible, existen unos diltros de densidad neutra que permiten oscurecer la imagen de forma artificial para que engañemos a la lente y tengamos un mayor tiempo de exposición.

Jugando con varios tiempos de exposición como 1, 2 y 4 segundos se ven sustanciales cambios en el efecto seda conseguido, siendo directamente proporcional su acentuamiento con el aumento del tiempo de exposición.


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