Lightroom se ha convertido en el centro de trabajo de muchísimos fotógrafos, que sin embargo llevaba unos años recibiendo críticas por lo poco que había avanzado o cambiado el programa desde su salida, y sobre todo lo poco fluido que era incluso en ordenadores con sobrada potencia. Y fue hace un mes cuando Adobe, la empresa detrás de éste y otros imprescindibles programas como Photoshop, ha renovado su suite fotográfica.

La herramienta estrella para el flujo de trabajo fotográfico, desde la importación, organización, revelado y exportación, tiene una nueva versión, Lightroom CC. O tal vez deberíamos decir que tiene un nuevo miembro en la familia, porque ésta no sustituye a la versión que conocemos. Lo que todavía está por ver es si es un hermano menor, o más bien un alter ego. Vamos a verla:

Conviven dos versiones: Lightroom CC y Lightroom Classic CC

Lo primero que hay que saber, porque puede ser un poco lioso, es que hasta ahora se distinguían dos versiones exactamente iguales en funcionamiento pero que se llamaban Lightroom 2016 ó Lightroom 2016 CC dependiendo de si era comprado con licencia de pago único (es decir, pagando una vez por la licencia de por vida, como se ha hecho desde siempre) o mediante el sistema de pago por suscripción que es tan común hoy en día. Así, sabíamos que tener CC en el nombre significaba que era adquirido mediante el pago de 12€ mensuales que cuesta el paquete de Fotografía de Adobe. Pero por lo demás, eran exactamente iguales.

Ahora no, ahora tenemos dos versiones de Lightroom muy diferentes en interfaz, funcionamiento y filosofía. Una de ellas, Lightroom Classic CC, es una actualización de la versión de Lr que conocemos, con la misma interfaz de siempre y sólo algunas mejoras en rendimiento y el motor de revelado. Y la otra, Lightroom CC, llega como un completo rediseño desde cero y que tiene en la nube y la sincronización entre dispositivos su razón de ser. Y con la intención de darle más protagonismo y que no sea sólo una versión de segunda, se queda ésta con el nombre principal, sin apellidos. Y para conocerla mejor, vamos a analizar si ésta puede suplir o sólo complementar a la versión clásica.

Biblioteca basada en la nube

En Lightroom CC puedes tener las fotos almacenadas en tu disco duro, por supuesto que sí, pero al importarlas al programa, éstas se subirán automáticamente a tu cuenta en la nube de Adobe. Ahí se guardará tanto una copia del RAW original como los ajustes que le vayas haciendo. Todo de manera transparente, de modo que puedes dejar sin terminar de editar una foto en el ordenador de casa, subirte al tren y seguir editando esa misma foto donde la dejaste en el portátil. O, es más, incluso desde el móvil.

El módulo biblioteca desaparece para dar lugar a unos sencillos álbumes que aparecerán en cualquier dispositivo en el que inicies sesión, y desde los que puedes editar todo tu catálogo sabiendo que estará siempre guardado en la nube. Y, además, etiquetará mediante inteligencia artificial todas las fotos que subas para que puedas encontrarlas rápidamente. Es lo que llaman Sensei, que es capaz de reconocer los lugares, objetos y personas y clasificar tus fotos automáticamente.

Y tranquilo, si usabas una versión antigua de Lightroom y quieres mudarte a ésta, puedes importar tu antiguo catálogo manteniendo los ajustes de revelado de las miles de fotos que ya tenías. Faltaría más.

 

Interfaz totalmente nueva

Notarás que los iconos y los nombres de los ajustes te suenan, pero poco más. Todo en esta versión se ha rediseñado para hacerlo más moderno, más agradable, más intuitivo y más adaptado al uso con una pantalla táctil en el caso de que la usemos en tablets Windows. Desaparecen los módulos y tenemos una única ventana donde a la izquierda tenemos las opciones de importación y catálogo, y a la derecha tenemos las opciones de revelado.

Por el camino pierde muchas opciones significativas que merece advertir: no es un programa tan completo como Lightroom Classic, pero aun así mantiene el 95% de las opciones más usadas. La inmensa mayoría de usuarios no echarán de menos grandes detalles, pero lo cierto es que en cuanto a la clasificación pierde muchas opciones, manteniendo sólo las estrellas y las banderas de Seleccionado y Rechazado. También desaparece el completísimo panel de etiquetado al que estábamos acostumbrados, animando así a usar Sensei. Y tampoco vemos la lista de miniaturas durante el revelado ni las pestañas arriba. Todo el protagonismo es para la foto bien grande y los dos paneles laterales.

Panel de revelado más rápido, aunque con carencias

Los que estén acostumbrados al panel de toda la vida notarán que muchas cosas no están en el mismo sitio, pero no tardarán ni 5 minutos en hacerse a esta nueva disposición. Algunos ajustes se han agrupado en secciones nuevas, como la Temperatura de color que se ha agrupado con la Saturación en una sección llamada Color, o como la Claridad que ahora está junto al Viñeteo en la sección Efectos, pero en cualquier caso son movimientos lógicos.

El pincel y los gradientes parece que toman más relevancia al tener un icono junto al de ajustes generales, y abren su propio panel con las barras de ajustes bien grandes. Esto anima a usar los ajustes locales mucho más. Además, con el objetivo de hacer la interfaz visualmente menos recargada y más minimalista, donde antes encontrábamos varias barras juntas para ajustar el efecto de un ajuste, ahora encontramos una sola barra de ajuste de la que se puede desplegar una pestaña que ofrece las subopciones para afinarlo.

Eso sí, aunque mantiene casi todos los ajustes que puede necesitar una fotografía, es evidente que han sacrificado algunos ajustes avanzados que han dejado para Lightroom Classic. Entre ellos, el más llamativo es la ausencia de la Curva de Niveles, tan adorada por los fotógrafos avanzados. También se ha simplificado mucho la sección de Óptica, quedando reducida a dos pestañas para eliminar aberración cromática y la corrección de lente automática. También es llamativo al pulsar botón secundario sobre la foto, donde antes teníamos una extensísima lista de opciones y ahora sólo nos dejan algunas de las más usadas. Y así con varios puntos, donde se evidencia que en pro de la simplicidad de interfaz han prescindido de las opciones que, aún útiles, eran menos usadas por la mayoría de los usuarios.

¿Para qué dos programas?

A la vista de todo esto, cabe la pregunta: ¿es un Lightroom que viene a sustituir o a complementar al antiguo? Probablemente venga a complementarlo temporalmente, mientras nos acostumbramos a él y lo van mejorando, para en un futuro próximo sustituirlo definitivamente. Las diferencias entre ambos son muy pequeñas como para considerarlo un programa menor, y parece que la apuesta del Adobe es ofrecer una completa sincronización multidispositivo.

Además, de esta manera venden un servicio extra, que es el del almacenamiento web, algo muy valorado por los fotógrafos que siempre quieren tener una copia redundante de todo su catálogo de fotos. Eso sí, esto cuesta un dinero extra: el paquete de suscripción de Fotografía, que incluye Photoshop CC, Lightroom Classic CC y Lightroom CC, cuesta 12€/mes e incluye sólo 20GB de almacenamiento de fotos, que sabemos que da sólo para uno o dos reportajes fotográficos. Si quisiéramos tener 1TB para guardar todas nuestras fotos de los últimos años, el precio subiría a 24€/mes.

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