El Internet de las Cosas ha llegado para revolucionar nuestras vidas. Y como dicen en las pelis, nada volverá a ser lo mismo. ¿Pero qué es exactamente eso del Internet de las Cosas? Pues no es ni más ni menos que el término con el que se describe al conjunto de dispositivos conectados que nos rodea, independientemente de su tipo. Ya hablamos de lo que la llegada del 5G nos deparaba, y vimos que esta tecnología podría afectar a muchos aspectos de sociedad, desde la gestión de las ciudades, el tráfico o la forma en que compremos. Pero a día de hoy, con las posibilidades de conectividad actual, nuestras casas tienen cada vez más dispositivos conectados para facilitarnos el día a día.

Un ejemplo bastante evidente de aparato englobado en la Internet de las Cosas (o IoT, por sus siglas en inglés) sería nuestro ordenador. Hay otros menos visibles. Por ejemplo, un reloj inteligente, un frigorífico con conexión a Internet, un robot aspirador de última generación… básicamente cualquier producto que conectarse con otros o brindar funciones de acceso remoto para simplificar nuestras vidas se considera parte del Internet de las Cosas.

El potencial brindado por el Internet de las Cosas apenas está siendo explorado en estos momentos. Realmente nadie sabe hasta dónde llegarán las posibilidades de interacción entre dispositivos y el propio usuario, pero ya podemos saber la clase de hogar que nos deparará a corto plazo gracias a los últimos avances en domótica. Hablamos de un futuro que empieza a ser el presente.

¿Te has quedado sin leche? Tu frigorífico te avisa


Poco a poco cada vez más electrodomésticos “tontos” se están volviendo inteligentes. Posiblemente uno de los primeros en iniciar esta carrera hacia el Internet de las cosas sea el humilde frigorífico, que ha pasado de ser un espacio para enfriar alimentos a transformarse en libro de recetas, centro de entretenimiento y libreta de notas, todo en uno.

Algunos de los últimos modelos y prototipos de Samsung y LG ya avanzan sus posibilidades. Mediante cámaras situadas en el interior es posible conocer sus contenidos utilizando el teléfono móvil para no olvidarte nada cuando visites el supermercado. Mejor aún, ya se están diseñando sistemas de lectura que permitirán escanear los productos situadas en sus bandejas para saber en todo momento cuándo hay que comprar más zumo de naranja.

 

Asimismo, los frigoríficos del futuro incorporarán grandes pantallas táctiles en sus puertas. Este elemento nos permitirá por ejemplo elaborar listas de la compra sincronizadas en la nube que podremos consultar en nuestro ordenador o teléfono móvil, pero también consultar recetas y ver la televisión. Las posibilidades son infinitas.

Por otro lado, productos relativamente novedosos como las aspiradoras robóticas no han tardado en integrarse en el Internet de las Cosas. Un gran ejemplo es la Hombot de LG. No solo su propietario puede definir con su teléfono el recorrido de la limpieza, sino que gracias a su cámara integrada puede utilizar el robot como un sistema de videovigilancia móvil accesible desde cualquier rincón del mundo.

Redefiniendo el entretenimiento doméstico

Hubo un tiempo en que para ver una película de estreno en casa teníamos que esperar seis meses y bajar al videoclub. No es que esto sea cosa del pasado, es que directamente parece prehistórico. El Internet de las Cosas también ha revolucionado la forma en la que consumimos contenidos, y es que si antes estábamos limitados por los soportes físicos, ahora el streaming impone su ley.

Plataformas de contenido bajo demanda como Netflix o HBO permiten disfrutar de todo tipo de programas a través de Internet. Y en cualquier dispositivo. Otra revolución silenciosa impulsada por el Internet de las Cosas que posiblemente ha pasado desapercibida para buena parte de los consumidores.

La difusión de los contenidos en streaming posiblemente es uno de los ejemplos más claros de cómo el Internet de las Cosas ha entrado en nuestra vida sin que nos hayamos dado cuenta. Da igual si juegas una PlayStation 4, usas un iPad para navegar por Internet o simplemente tienes una tele última generación. Cualquiera de estos dispositivos puede traerte lo mejor del cine y la televisión a través de su app correspondiente… o reproducir vía Wi-Fi los contenidos que ya tienes en tu PC utilizando productos como un Chromecast o Apple TV.

El coche eléctrico como batería para todo el hogar

Nissan Leaf

Aunque parezca algo que se aparca en el garaje y deja de existir para nosotros, el coche será uno de los próximos centros del hogar conectado. Compañías como Nissan trabajan en sistemas que permitirán utilizar las baterías de sus vehículos para proporcionar electricidad a nuestra casa si se produce un apagón, impidiendo así que se estropee la comida del frigorífico o perdamos el trabajo del ordenador.

El Internet de las Cosas también permitirá que nuestro coche se adapte a nuestra vida y no al revés. Por ejemplo, un vehículo inteligente será capaz de conectarse a Internet para conocer el estado del tiempo y ajustar la climatización de forma automática. Además, estará sincronizado con nuestra agenda. De esta forma sabrá cuándo vamos a ir al trabajo y ya habrá calentado (o enfriado) el habitáculo antes de que nos subamos.

A estas prestaciones aparentemente sencillas se suman otras mucho más complejas e invisibles. Por ejemplo, el frío es el principal enemigo de las baterías de los coches eléctricos. Conociendo el estado del tiempo un vehículo puede ajustar la batería de sus baterías para que proporcionen el máximo rendimiento. O también podría comunicarse con un contador inteligente para cargarlas únicamente en aquellos momentos en los que el consumo doméstico sea reducido o más económico.

Domótica y seguridad: el auténtico hogar inteligente

Pero sin lugar a dudas fue la domótica el lugar donde el Internet de las Cosas comenzó a germinar tal y como lo conocemos. Con un buen router, seguro y capaz de comunicarse a través de las paredes de la casa como un TP-Link AC1200 o un ASUS Gigabit Wireless-AC1900, el usuario medio tiene al alcance de sus manos crear un hogar inteligente con muy poco esfuerzo.

Las posibilidades que brinda aquí el Internet de las Cosas son ilimitadas. Hemos podido ver interesantes sistemas de iluminación con bombillas inteligentes que se adaptan según sea de día o de noche, cámaras de vigilancia conectadas a nuestros teléfonos móviles y equipos de seguridad que nos alertarán si alguien abre la puerta mientras estamos fuera.

router

También podemos destacar la creciente importancia de los termostatos inteligentes, pequeños aparatos que nos permiten regular la temperatura de la casa desde el teléfono o programar la calefacción en intervalos para ahorrar energía (y dinero). Comenzaron siendo una curiosidad y ahora ya vienen incluidos de serie en más de una obra nueva. Y pensar que no hace tanto teníamos que cerrar los grifos de los radiadores a mano…

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