Unos investigadores han comprobado que los chicos, no las chicas, que juegan a videoconsolas experimentan una regresión a los orígenes despertándose en ellos el instinto de cazar y conquistar.

En la Universidad de Standford, California, un grupo de científicos estudió que áreas del cerebro se activan cada vez que jugamos a distintos títulos para la consola, descubriendo que se activa en los hombres la parte del cerebro relacionada con el deseo de conseguir nuevos retos, traducido en una obsesión por pasar de pantalla o por lograr todas las pruebas que exija el videojuego.

Según indica un artículo de El Mundo, los investigadores afirman que aunque esta áreas del cerebro también se activan en las mujeres, no lo hacen en la misma medida que el sexo masculino. “Las mujeres comprenden los objetivos del juego y se entretienen durante un rato, pero no están tan empeñadas en ganar como los hombres“.

Las imágenes de la resonancia magnética mostraban como la amígdala, una zona de la corteza frontal y el núcleo acumbens, se activaba en el momento de la recompensa, disparándose en el caso de los hombres.

Antes de que empiecen las posibles críticas contra este estudio, indicaré que son los resultados obtenidos con un grupo de hombres y mujeres, y que, aunque por regla general esté presente esta diferencia entre ambos sexos, habrá millones de mujeres más ambiciosas y enganchadas a videojuegos que muchos hombres y al revés.

Mujer: no regañes a tu marido, novio, hermano o hijo si pasa horas delante de la pantalla sin aburrirse. Está conquistando territorios. Es intrínseco a su naturaleza.

Hombre: ya tienes una excusa para no dejar de jugar.


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