En los últimos meses hay una “sintonía” que parece sonar una y otra vez por todas partes. Grand Thef Auto IV, tan querido como odiado, repite como protagonista en las escasas noticias estivales convirtiéndose en “la canción del verano”.

Hace unos pocos días este juego superventas saltaba a los titulares de los periódicos de medio mundo por haber inspirado a un joven estudiante tailandés en un asesinato. El chico, de 18 años mató a un taxista a puñaladas tras robarle su taxi, admitiendo que su acción estaba dirigida a comprobar si era tan fácil hacer lo que hizo en la vida real como lo era jugando al GTA IV. El Gobierno tailandés no se lo ha pensado dos veces y ha decidido retirarlo del mercado, estableciendo hasta 3 años de cárcel para aquellos que vendan copias.

Antes de ayer eran los taxistas catalanes quienes censuraban el juego y pedían a las autoridades que se retirara del circuito comercial. El asesinato de su compañero en Tailandia ha hecho que la Federación Catalana del Taxi considere que el GTA debe ser prohibido junto al resto de juegos que contengan alto contenido de violencia.

Lejos de ser sacado del mercado, el GTA 4 seguirá dando que hablar ahora también en ordenadores, porque ayer mismo Rockstar anunciaba que habrá versión para PC para mediados de noviembre. La polémica está servida, aunque en realidad no es nada nuevo que un juego, película, o entretenimiento sea acusado como instigador de un acto de violencia en vez de buscar raíces psicológicas, sociales o familiares como posibles motivos de estas barbaries.

PD: El que aquí os habla, como muchos de vosotros, pasó buena parte de su infancia y temprana adolescencia viendo películas de Chuck Norris, Bruce Lee y Steven Seagal, los combates de la WWF y jugando horas y horas al Mortal Kombat y al Street Fighter.


Etiquetas: ,