Si tuviéramos que elegir un componente de las cámaras como caracterizador de su calidad, ese sería el sensor. El captor (como también se denomina al sensor), es el encargado de recoger la luz que entra a través de la óptica para convertirla en información digital a parir de la cual se genera la imagen en formatos JPG o RAW generalmente.

De la calidad del sensor depende en buena medida la calidad final de las imágenes, junto con el procesador de imagen y la óptica, claro. Pero si falla el sensor, todo lo demás queda en un segundo plano.

Además de sus cualidades “digitales”, el sensor también influye en otros aspectos fotográficos. Por ejemplo, a mayor tamaño del sensor, más opciones tendremos para manejar parámetros fotográficos como la profundidad de campo.

El sensor de tamaño completo

El denominado “full frame” debe su nombre a una herencia del mundo analógico. Los tradicionales negativos de 35 mm eran la referencia (con el permiso de las cámaras de formato medio con un sensor mayor que el de tamaño completo), y con el advenimiento de la tecnología digital se ha adoptado el nombre de “full frame” o tamaño completo para los sensores digitales con el mismo tamaño que los de 35 mm de carrete.

Su tamaño, para que te hagas una idea, es mucho mayor que el sensor que puedes encontrar en tu teléfono móvil. En la gráfica de arriba puedes ver una representación de los diferentes tamaños de sensores. El Samsung Galaxy S7, para que te puedas orientar, tiene un sensor de 1/2.5”, y es un sensor generoso para la telfonía móvil. El sensor de tamaño completo más grande también que el que se puede encontrar en cámaras compactas, cámaras EVIL sin espejo e incluso en cámaras SLR digitales “económicas”. En general los sensores full frame han estado reservadas para el mercado profesional, pero en los últimos meses han aparecido modelos destinados a usuarios entusiastas.

Precios altos, pero bajando

Los precios de las cámaras con sensores full frame han sido prohibitivos hasta hace unos meses. Ahora siguen siendo altos, pero empiezan a verse propuestas destinadas a usuarios con un poder adquisitivo alto, pero no necesariamente profesionales. De unos 5.000 € se ha bajado a incluso a la mitad, por ejemplo, como en el caso de la EOS 6D de Canon.

Los modelos orientados al mercado profesional tienen precios más elevados, como sucede con la EOS 5D Mark IV también de Canon (actualmente con un descuento muy interesante en El Corte Inglés). Son propuestas en las que se tienen en cuenta las necesidades de los fotógrafos pro, con un énfasis especial en la robustez y en el soporte. Las cámaras full frame para entusiastas ofrecen una calidad de imagen similar a las pros, aunque con mayores posibilidades creativas y mejor construcción si cabe.

Nikon, por su parte, cuenta con modelos incluso más económicos como la Nikon D610, por 1.600 €, sin olvidar otros como la Nikon D750, la D810 o la más recientemente presentada Nikon D850, aunque con precios más elevados a medida que se sube de gama. Nikon está más adelantafa que Canon en el mundo de las cámaras de cuadro completo para entusiastas y profesionales, con productos convergentes y no tan diferenciados en el fondo.

Si quieres una buena propuesta, pero en un formato EVIL sin espejo, Sony tiene ofertas muy atractivas en su gama Alpha. Sin ir más lejos, la Alpha 7 con objetivo 28 -70 cuesta 1.200 €. Estamos ante una cámara veterana, con limitaciones frente a modelos más recientes, pero es muy interesante por precio. El modelo Alpha 7 II es superior, eso sí, algo más cara, pero también por debajo de los 2.000 € y con estabilizador integrado en el cuerpo.

La tendencia, en última instancia, es la de tener precios más asequibles, sin olvidar que las cámaras de generaciones anteriores bajan de precio cuando aparece un nuevo modelo en las tiendas. Así, con la próxima llegada de modelos como la Nikon D850 o la Canon EOS 6D Mark II, otros modelos de Nikon y Canon más veteranos, verán revisados sus precios a la baja.Los entusiastas están de enhorabuena, sin duda.

¿Qué aporta un sensor full frame a tus fotografías?

El elemento fundamental que interviene en una fotografía es la luz. Pasa a través de la óptica y llega al sensor. Las células captoras de luz la convierten, a nivel de píxeles individuales, en información digital una vez que los circuitos electrónicos “reaccionan” ante la luz que llega.

Cuanto mayor sea el tamaño de la célula foto captora, más cantidad de luz podrá registrar de un modo significativo. Estos es, todos los circuitos electrónicos presentan una señal parásita. Si el captor es pequeño, la cantidad de luz que capta a partir de una escena es menor que en un captor grande. Si hay suficiente luz, no hay problema, la señal electrónica parásita será pequeña comparado con la que se genera a partir de la luz capturada. Pero a poco que haya poca luz, la señal parásita será grande comparada con la señal capturada por el sensor.

Es entonces cuando cabe la posibilidad de que aparezca ruido en la imagen. Es decir, habrá partes de la imagen que corresponderá a la señal parásita más que a la señal capturada por el sensor, lo cual hace que la imagen se vea “sucia”.

En los sensores de tamaño completo, incluso con poca luz la cantidad de señal capturada por el sensor, al tener celdas más grandes para cada píxel, será significativamente mayor que la señal parásita, por lo que podremos hacer fotos de buena calidad incluso en lugares mal iluminados o durante la noche incluso.

Efectos creativos: mejor desenfoque del fondo

Otro efecto colateral derivado de tener un sensor grande es el control sobre la profundidad de campo. Para una misma focal en una cámara full frame y otra APS-C o con un sensor de menor tamaño, el efecto de desenfoque del fondo es mayor en la cámara full frame.

En el límite, para sensores pequeños como los de los smartphones, el efecto de desenfoque del fondo es prácticamente inapreciable, siendo necesario recurrir a efectos digitales para simular este efecto tan apreciado en modalidades como el retrato. Es lo que se consigue a través de las cámaras duales en los móviles de última generación, como vimos.

El vídeo, también mejor

Los beneficios de los sensores full frame también se reflejan en el vídeo. La calidad de las grabaciones es mejor, especialmente en condiciones de poca luz. Las grabaciones aparecen más “limpias” y con menos artefactos visuales.

Los beneficios de tener un sensor de mayor tamaño están relacionados en la mayor parte de los casos con la calidad, recuerda. Independientemente de si haces fotos o grabas vídeo, unas celdas fotocaptoras más grandes implican una mejor calidad en los contenidos capturados.

Disponibilidad de ópticas, otra ventaja

Las cámaras full frame también cuentan con un mayor repertorio de ópticas que otras categorías como las EVIL. Es cierto que jugadores como Sony han entrado fuerte en este segmento con cámaras como las Alpha 7 o Alpha 9 más recientemente, con una montura también nueva. Pero las cámaras SLR digitales full frame de Canon o Nikon, por ejemplo, pueden usar objetivos incluso provenientes de cámaras anteriores, incluyendo las cámaras de carrete, aunque en ocasiones sin las opciones de enfoque automático.

Esta mayor variedad de ópticas donde elegir incluye opciones económicas y de terceros, lo cual puede ayudarnos a mantener el presupuesto bajo control a la hora de completar nuestro equipamiento fotográfico. Si tienes una cámara antigua, puede que las ópticas te valgan. Canon, si te sirve de referencia, mantiene la montura EF desde 1987. Es cierto que ha ido introduciendo elementos electrónicos, pero las ópticas se pueden montar en las cámaras compatibles con dicha montura, como sucede con las cámaras con sensor de tamaño completo.

Full Frame, para los amantes de la calidad

Es cierto que optar por una cámara con sensor de tamaño completo implica, en general, tener que cargar con un mayor peso y volumen de equipo fotográfico. Cámaras mirrorless como las Alpha 7 y 9 de Sony son comedias en peso y tamaño, pero Canon y Nikon o Pentax siguen apostando por los sistemas con espejo.

Cámaras compactas con full frame también hay, aunque son caras y escasas. Leica es conocida por incluir cámaras full frame en su familia de modelos “rangefinder”, y Sony tiene un modelo compacto con sensor de tamaño completo, la RX1, pero para audiencias muy exclusivas.

Pero a cambio de ese mayor peso y volumen, tenemos una calidad excepcional incluso en condiciones de luz complicadas. Estas cámaras suelen aguantar bien sensibilidades ISO de 6.400 u 12.800 incluso. Un smartphone ya deja de ser bueno con ISO 400. Y las cámaras compactas, aunque tengan sensores relativamente grandes, no pasan de ISO 1.600.

Las que tienen sensor micro cuatro tercios o APS-C ofrecen una relación calidad / precio muy buena, pero por debajo claramente en calidad, de las cámaras con sensor de tamaño completo. Por lo que, si la máxima calidad es tu prioridad, las cámaras con sensor de tamaño completo deberían estar en tu lista de candidatas.

Foto | Tamaño de sensores, fuente Wikipedia

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