Durante muchos años las televisiones apenas sí han evolucionado más allá de aumentar la resolución con la revolución del 4K o integrar “inteligencia” con la llegada de las Smart TV. Pero esta temporada, tras un año 2016 con muchas novedades, confirma la tendencia hacia la innovación por parte de los fabricantes de televisiones.

La tecnología 3D fue un intento de revolucionar las tecnologías de las pantallas para aportar una experiencia visual que fuera más allá de las dos dimensiones de toda la vida, pero 3D fue un intento fallido en tanto en cuanto su efecto no estaba demasiado conseguido y se necesitaban unas gafas especiales para apreciarlo. La innovación a la que nos referimos ahora es más sólida y con fundamento, en busca de lo que realmente importa en un televisor: la calidad de imagen.

El año pasado fue el del aterrizaje del formato HDR en las televisiones de gamas más altas de fabricantes como LG, Samsung y Sony. Este año se consolida la adopción de los formatos HDR o High Dynamic Range y no solo por los fabricantes, sino también por los proveedores de contenidosEl objetivo es conseguir una experiencia de visualización notablemente mejor que la que se obtiene con paneles tradicionales LCD, donde ni la fidelidad de color ni el brillo o el contraste han sido especialmente bien tratados en el pasado.

HDR también mejora la experiencia de visualización en pantallas OLED, aunque esta tecnología ya cuenta por sí misma con una calidad de visualización notable gracias a su naturaleza emisiva, frente a la transmisiva de las pantallas LCD.

¿Qué tecnologías se emplean en las pantallas de TV?

A día de hoy hay dos tecnologías principales para la fabricación de las pantallas: LCD y OLED.  De un modo simplificado se puede decir que  una pantalla LCD (Lquid Crystal Display) usa una fuente de luz como retroiluminación que atraviesa los cristales LCD propiamente dichos en los que, para cada pixel individual, se regula la cantidad de luz que atraviesa el cristal bloqueando total o parcialmente el paso de la luz.

Después, hay un filtro de color para cada componente RGB (Rojo, Verde, Azul) de cada pixel al que llegará más o menos luz dependiendo del bloqueo que haya sufrido la luz proveniente de la retroiluminación a su paso por los LCD.

Así, para un punto blanco, el cristal LCD dejaría pasar hasta el filtro RGB el máximo de luz para cada componente rojo, verde y azul. Para un punto rojo, se bloquearían los componentes verde y azul, dejando pasar toda la luz para el componente rojo (R).

Las pantallas OLED (Organic Light Emitting Diode o diodo orgánico emisor de luz) emiten luz en cada uno de sus píxeles sin necesidad de retroiluminación. Cada pixel está compuesto por tres subpíxeles RGB, de modo que si todos están iluminados al cien por cien, tendremos un pixel blanco. Y si todos están apagados, tendremos el color negro puro.

Antes, se usaba también la tecnología del plasma, pero acabó en desuso debido a su elevado consumo energético y al calor que desprendía, entre otros motivos. A día de hoy, son LCD y OLED las tecnologías preferidas por los fabricantes. Otras propuestas como las láser TV, también se están probando, pero no parece que vayan a prosperar de un modo comercial a corto plazo.

QLED, Quantum DOTS, Nano Cells, Triluminos o SUHD: ¿qué son?

La tecnología LCD ha desempeñado un papel extraordinario en la evolución de las pantallas planas. Pero, como decíamos antes, el apartado de la calidad de imagen no se ha tocado de forma significativa durante muchos años. Las fuentes de luz y los filtros de color han ido mejorando, resolviendo bien las exigencias de calidad de la televisión convencional.

Pero ahora, los nuevos formatos como HDR obligan a que los paneles LCD sean mucho más precisos y brillantes en lo que al renderizado del color se refiere. La forma de hacerlo es usando tecnologías que manejen de un modo científico la luz emitida por cada componente de cada píxel de los que forman las imágenes que vemos en pantalla.

Una televisión solo puede mostrar una parte de los colores del espectro. En el pasado “nos conformábamos” con ver esa parte, conocida como subconjunto Rec. 709. Ahora ya se trabaja con el DCI-P3 y ya se habla de que el Rec 2020 será el que se exija a las pantallas en el futuro cercano.

La mejora de la calidad implica trabajar sobre todos los componentes de una pantalla, pero los elementos clave que han permitido el advenimiento del HDR son la retroiluminación y la forma en la que se generan los colores rojo, verde y azul que conforman los subpíxeles.

Cada fabricante da un nombre “de marketing” a sus innovaciones tecnológicas. Como QLED de Samsung (Quantum Dot LED TV), Super UHD de LG, SUHD también de Samsung o Nano Cells de LG. Y sin olvidar a Sony con sus Triluminos displays. Pero detrás de todos ellos está la aplicación de avanzadas tecnologías de materiales como los Quantum Dots o las Nano Cells.

Recuerda que estamos hablando de pantallas LCD. De las OLED hablaremos más adelante.

Quantum Dots y Nano Cells, precisión de color máxima

Para mejorar la fidelidad de los colores mostrados en pantalla, es importante controlar de un modo preciso y científico la pureza de los colores RGB de cada píxel. El descubrimiento de los Quantum Dots ha permitido precisamente este objetivo.

Los Quantum Dots son partículas semiconductoras con una curiosa propiedad: cuando incide en ellos una fuente de luz, la emiten también, pero con una longitud de onda que depende del tamaño de la partícula cuántica.

Así, para una partícula cuántica de 6 nm, la luz que emite es de una longitud de onda de unos 650 nm, que se corresponde con el color rojo. Para una partícula de 3 nm, la longitud de onda será de unos 510 nm, que se corresponde con el verde.

De este modo, tenemos colores rojo y verde mucho más puros que los colores rojo y verde que se obtienen a partir de filtros de color tradicionales que a su vez dependen de la pureza de la retroiluminación blanca, la cual no era precisamente modélica.

El color azul, te preguntarás, no se ha mencionado. La razón es que en el caso de las pantallas con tecnología Quantum Dot, la luz azul se obtiene directamente de la retroilumación, que proviene de la luz LEDs que emiten luz de color azul directamente.

Las Nano Cells de LG funcionan también manejando con precisión científica la longitud de onda de la luz, pero de un modo diferente a los Quantum Dots: aparte de tener un tamaño fijo de 1 nm, filtran longitudes de onda dejando tan solo el rojo, verde y azul para generar los colores en pantalla.

En ambos casos se trabaja con retroiluminación y con tecnología de cristales líquidos LCD para controlar la cantidad de luz que pasa por cada píxel en la pantalla a nivel de subpíxel RGB. Cada fabricante, eso sí, bautiza a sus televisiones con estas tecnologías como mejor le conviene. Así, Samsung la llamó SUHD el pasado año. Este año la ha rebautizado como QLED. LG la llama Super UHD añadiendo la mención a las Nano Cells para diferenciarse de la tecnología de puntos cuánticos, Sony usa el término Triluminos Display para referirse al uso de los Quantum Dots y al final tenemos una sopa de letras difícil de digerir. Philips está trabajando en una tecnología de pantalla basada en Quantum Dots, pero aún no está lista.

Recuerda que en todos los casos estamos ante pantallas LCD, una tecnología transmisiva, diferente a la tecnología emisiva OLED. Por cierto, a estas pantallas LCD también se las llama LED. El motivo es que la retroiluminación se basa en el uso de diodos LED repartidos por la parte trasera del panel. O en los bordes con sistemas difusores de luz.

OLED, tecnología emisiva con negros perfectos

La tecnología OLED se diferencia completamente de las vistas anteriormente. Al emitir luz, no necesita retroiluminación y, entre otras ventajas, permite construir pantallas extremadamente finas al necesitar menos capas en su fabricación.

Los negros son perfectos en las pantallas OLED, aunque a cambio, se consiguen niveles de brillo menores. Sin ir más lejos, las pantallas de nueva generación LCD consiguen hasta 2.000 nits, mientras que las pantallas OLED de 2016 alcanzaban unos 700 nits. Para 2017 está previsto que se alcancen los 1.000 nits en pantallas OLED.

¿Y el HDR?

Retomando el hilo conductor, te recordamos que el esfuerzo de los fabricantes para conseguir colores más puros y con más brillo tiene como uno de sus fines últimos poder implementar estándares de visualización de alto rango dinámico o HDR.

Ahora mismo, una escena tal como una puesta de sol, vista en una pantalla LCD normal, es más un acto de fe que una realidad. Ni la pantalla puede mostrar todos los tonos de color de la puesta de sol, ni los niveles de brillo necesarios para que lo que veamos no salga “quemado” o negro sin rastro de detalle en las zonas oscuras.

Con los nuevos paneles, ya es posible representar de un modo más fidedigno contenidos grabados con equipos profesionales HDR, y en el futuro a medio plazo, la evolución de esta tecnología tendrá lugar a un ritmo casi exponencial en cuanto a logros.

En la actualidad hay varios estándares que definen la forma en la que un televisor muestra contenidos HDR. HDR10 y Dolby Vision son las dos interpretaciones más habituales en los televisores que se están presentando. El segundo es más exigente, y de momento LG es una de las empresas que están apostando por él como estándar. HDR10 y Dolby Vision se diferencias en los requisitos técnicos que tienen que tener los televisores para mostrar contenidos de alto rango dinámico así como en la gestión de los metadatos que indican al televisor cómo manejar las escenas HDR.

4K y Smart TV

Para televisores de gama alta y compatibles con HDR, 4K y Smart TV son conceptos que vienen en el “pack”. Cada fabricante usa su propia interpretación de Smart TV, eso sí. Philips apuesta por Android. LG por WebOS. Samsung tiene su propia plataforma basada en Tizen. Sony también usa Android TV.

Con todo, las funcionalidades esenciales para compartir contenidos entre dispositivos conectados y acceder a servicios online serán parecidas en todos los casos.

Los televisores de esta temporada

Así pues, la tarea de comprar un televisor se complica esta temporada. Hay que manejar conceptos como QLED, Super UHD, SUHD o Triluminos para televisores con tecnología LCD. Ambilight también, si tenemos en cuenta la tecnología de Philips para “ambientar” la sala mientras se ve la televisión como en el televisor Philips 55PUS7100/12 UHD 4K. Para tecnologías OLED no es tan complicado, pero ten en cuenta que el HDR también importa cuando elijas pantalla OLED.

A modo de resumen rápido, decir que QLED es la propuesta de Samsung con tecnología de Quantum Dots para 2017, como el televisor Samsung QE65Q8C UHD 4K. Juega con el parecido con OLED, eso sí, pero no te confundas, OLED es OLED y QLED es LCD con retroiluminación LED. QLED es compatible con HDR10 y con el HDR10+ de Samsung y Amazon. SUHD es la tecnología de Quantum Dots de Samsung del pasado año, compatible con HDR10, como la del modelo Samsung UE55KS9000 4K HDR. Super UHD 4K de LG se refiere a los modelos con tecnología Quantum Dot en el pasado y Nano Cell este año, como en el televisor LG Signature 65SJ950V Super UHD 4K.

Si vamos a Triluminos de Sony, tenemos en el  Sony KD-75XD8505 UHD 4K HDR un buen ejemplo.

 

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En OLED, puedes encontrar modelos sin HDR y con HDR. En el caso de LG, el HDR será compatible con Dolby Vision y con otros estándares como HDR10 o HLG. Es el caso del modelo LG 65G7V UHD 4K. Los contenidos HDR empiezan a estar disponibles en Netflix, Amazon y otras plataformas de streaming, así como en contenidos Blu-Ray.

 

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