A lo largo de estos últimos meses hemos podido seguir la batalla entre Sony y Toshiba para imponer de modo definitivo su formato de alta definición.

La estrategia de ambas compañías ha sido conseguir socios que apoyasen exclusivamente su formato, y cuantos más y mejores, más posibilidades tendrían de vencer. A fin de cuentas el formato es sólo el soporte, pero lo importante era hacer contenidos para esos soportes y que esos contenidos se vendieran en las tiendas.

Esta guerra, luchada supuestamente en el terreno de la libre competencia, tendría que haber sido arbitrada imparcialmente por el consumidor, que es a fin de cuentas el que tendrá que acatar el vencedor.

Sin embargo en esta lucha feroz la voz del consumidor ha sido la que menos ha contado. Lo importante eran los apoyos y las negociaciones entre los directivos de las grandes empresas para repartirse el pastel (como esto va de películas de alta definición, yo me lo imagino en cenas de negocios en los privados de los restaurantes de lujo intercambiando maletines llenos de dólares…).

Toshiba había conseguido grandes apoyos, pero poco a poco los estudios cinematográficos han ido dándole la espalda al HD DVD y apoyando exclusivamente a Blu-ray. ¿Qué les ha hecho cambiar de opinión? ¿Quién ha decidido que el Blu-ray es mejor? Además las tiendas progresivamente han ido decantándose sólamente por el Blu-ray. Blockbuster, Best Buy, Wall Mart… Cada vez era más difícil encontrar un reproductor de HD DVD.

Ahora los últimos movimientos de Warner y de algunos grandes almacenes han sentenciado a muerte al formato de Toshiba. Y dentro de un año ni nos acordaremos de que alguna vez existió.


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