¿Qué debemos preguntarnos a la hora de elegir un monitor? La respuesta no es tan difícil, pero sí hay que tener en consideración un buen puñado de apuntes antes de dar la búsqueda por concluida. Se trata simplemente de encontrar la pieza adecuada a nuestra necesidad. Siendo un elemento tan importante en nuestro quehacer diario, elegir un monitor incorrecto puede incluso perjudicar a nuestra salud. Por esta razón vamos a trazar unas sencillas pautas para aclarar cualquier duda.

¿Cuánto espacio tienes?

El tamaño del monitor es importante. Por ejemplo, si sólo vas a ver películas, deberías pensar en un monitor panorámico bien amplio. En una pantalla muy pequeña veremos los elementos con dificultad y nos obligaremos acercarnos más. Las dimensiones de los monitores se miden en pulgadas —la diagonal de la pantalla— y las más comunes oscilan entre las 17 y las 32 pulgadas.

La clave está en encontrar un equilibrio entre el espacio del que disponemos y el tamaño de la pantalla. No hay que olvidar que estaremos a unos 30-40 cm del monitor. ¿Tienes una mesa lo suficientemente grande para montar un monitor de 27 pulgadas? Perfecto, es el tamaño ideal. Pero ten siempre en cuenta el espacio donde montarás tu pantalla.

¿Dónde lo instalaremos?

Para saber el tipo de monitor que necesitamos debemos conocer la zona donde lo usaremos. ¿Pasaremos todo el día con él en una zona bien iluminada o estará recluido en un dormitorio, a poca distancia de nosotros? Esta pregunta parece una bobada pero resumirá nuestra experiencia. Gracias a estos datos elegiremos el tipo de iluminación que más nos conviene. Los paneles LCD son buenos para zonas con luz neutra y buena iluminación. No emiten luz por sí mismos y tienen un consumo energético equilibrado.

En cuanto a los paneles LED, éstos se dividen en varios tipos: en los Full LED se ilumina todo el panel, lo que genera mayor luminosidad, genial para zonas algo oscuras, pero también consumirá más energía. Los LED con ‘Local Dimming’ cuentan con un mejor contraste ya que cada LED se ilumina de manera independiente, reduciendo el consumo.

El LED suele consumir un 40% menos que el LCD. Algunos hasta menos, ya que usan sus sensores infrarrojos para detectar si el usuario está frente al PC y aumentar o reducir automáticamente el nivel de iluminación.

¿Trabajas o juegas?

Este es uno de los primeros puntos a abordar: saber a qué destinaremos el monitor. ¿Será una herramienta de trabajo con la que pasar todo el día o la dedicaremos al gaming? Si vamos a jugar necesitamos un equipo que con una velocidad de refresco alta. La tasa de refresco se mide en hertzios (Hz) y determina la velocidad con la que se recarga la imagen en la pantalla. 60 hercios significa que el monitor actualiza la imagen 60 veces por segundo.

¿Y qué quiere decir todo esto? Que si trabajamos con material ofimático no necesitamos una tasa de refresco alta. ¿Esa hoja de Excel llena de datos? Tranquilo, no se va a mover en todo el día. Sí necesitaremos, en cambio, una buena resolución. Las series y películas piden colores vivos y un alto contraste —además de la habitual tecnología de sincronización vertical—.

Para concluir, los monitores de gaming sí sirven para labores ofimáticas. Los sistemas de oficina, en cambio, ofrecen comportamientos muy pobres ante videojuegos. Este es un dato a tener en cuenta si buscas un todoterreno. Estos últimos disponen casi siempre de paneles IPS, que ofrecen mejores contrastes respecto a los modelos TN, aunque también son algo más caros.

Y un último matiz muy importante: si trabajas con gráficos o edición fotográfica, necesitarás un monitor que no te deje tirado, que ofrezca unos valores fiables. En este caso necesitas el contraste más alto y un monitor muy ergonómico, capaz de girarse y cambiar de posición.

¿Qué vas a conectar a él?

Las conexiones son importantísimas. Imagina que sólo quieres conectar el PC del trabajo y usas una conexión HDMI. Y un buen día necesitas extraer datos de otro equipo que sólo cuenta con conexión VGA. ¿Qué haces? Sí, puedes comprar un adaptador, pero la calidad resultante no será igual que a través de la salida nativa.

Piensa en ello cuando vayas a comprar tu equipo. VGA, DVI y HDMI son las más comunes. Si vas a jugar a videojuegos modernos necesitarás una conexión HDMI reciente, a partir de la 2.0 en adelante. Las anteriores no soportan formatos como 21:9 y resoluciones altas como el UltraHD 4K. Para que lo entendamos de manera sencilla: a mayor ancho de banda, mejor tasa de fotogramas, así que ya no se trata sólo de la calidad del monitor, sino también de la calidad de su conexión.

Monitores para cada necesidad

Con estas cuatro preguntas clave —y sus respectivas ramificaciones— ya tendremos una noción bastante clara de lo que buscamos. Aún podríamos pensar en valores más técnicos, como el tiempo de respuesta, que mide el tiempo que tarda un píxel en cambiar de blanco a negro. Pero cada fabricante ofrece un dato distinto, algunos lo miden de gris a gris y no dan un resultado exacto.

Y también debemos considerar la resolución de pantalla. El estándar mínimo de calidad que debemos exigir es el FullHD, que equivale a 1920 x 1080 píxeles. Aunque si puedes apostar por un 2K o un 4K, mucho mejor, ya que podrás usar más resoluciones nativas y más relaciones de aspecto —el ratio mide la relación de ancho y alto de la salida de vídeo—.

Con estos datos sobre la mesa vamos a intentar buscar monitores adecuados para los distintos perfiles. Seguro que encuentras tu modelo ideal.

LG 27MP59G-P

Un monitor IPS FullHD capaz de cualquier tarea, un todoterreno al que no podemos pedirle grandes resultados pero que ofrece una respuesta solvente en cualquier tarea. Cuenta con un sistema de sincronización con el procesador para mejorar la fluidez de las imágenes, un tiempo de respuesta de 5 milisegundos y un contraste justito para tareas ofimáticas.

LG 1

Viewsonic X Series XG2401

Otro modelo interesante para presupuestos de cualquier tipo. Se trata de un monitor FullHD muy versátil tanto para juegos como para tareas de perfil más bajo. Un panel tipo LED con salida tanto para auriculares como para conexiones VGA y HDMI.

Sonic

LG 27UD68-W

Volvemos a LG para apostar por un escalón superior, del 108p al Ultra HD. Pero ya no se trata solamente de una resolución 4K: este monitor cuenta con una cobertura de espectro de color +99% SRGB, lo que se traduce en escenas mucho más vivas y más fluidas cuando la acción se vuelva trepidante.

LG 2

Samsung C27FG70

Volvemos al FullHD bajo la tecnología de Samsung. Este monitor cosechó muy buenas críticas gracias a su tiempo de respuesta de tan solo un milisegundo y su frecuencia de refresco de 144Hz. Es un monitor ideal para el gaming, frente a los anteriores, pero también es una buena herramienta de trabajo para quienes deseen ver contenido multimedia, gracias a su panel curvo, especialmente inmersivo.

Samsung

ASUS ROG Swift PG248Q

Cierto es que los mejores monitores vienen precedidos por fabricantes especializados. Y las siglas de ROG (Republic For Gamers) lo dejan claro: este es un monitor perfecto para jugones. Cuenta con todas las características de una gran pantalla, con una respuesta de gris a gris de tan solo 1 ms y una tasa de refresco de hasta 180Hz.

ROG

Benq XR3501

Benq dio un puñetazo en la mesa cuando presentó este monitor curvo con tecnología avanzada. 35 pulgadas a 4K listas para ser disfrutadas. Es un modelo recomendado incluso para edición de vídeo y gaming profesional. Cuenta con Black eQualizer, una aplicación que aumenta el brillo de las zonas más oscuras sin sobreexponer las brillantes. Es decir, un análisis dinámico de la luminosidad.

Óptimo para ver cine y para jugar videojuegos a cualquier hora del día, sin que afecte la luz ambiental de la sala.

benq

HP OMEN X

Algunos usuarios sólo se conforman con lo mejor. Este monitor OMEN X de 35 pulgadas alcanza la excelencia gracias a sus prestaciones. Su diseño panorámico envuelve la visión y su relación de contraste estático 2.500:1 supera de largo la media del mercado.

Cuenta con una peana de altura regulable, recomendado para ajustarse a nuestra propia altura y con tecnología Nvidia G-Sync para sincronizar la velocidad de transmisión de tarjeta gráfica y la pantalla como si fuesen un sólo elemento. Es decir, es una herramienta ideal para jugar, pero también para realizar cualquier tipo de presentación o trabajo que requiera una tasa de refresco alta.

HP

 

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