En los móviles de gamas más altas es frecuente encontrarnos con una opción fotográfica a la que no tenemos muy claro cómo enfrentarnos, o ni tan siquiera para qué sirve realmente. E incluso, puede suceder que, sencillamente, la ignoremos hasta que alguien nos pregunte si usamos el modo RAW para hacer las fotos.

El modo RAW (“crudo” en inglés), explicado de un modo simplificado, es aquel que permite grabar un archivo de imagen “puro” que no ha sido tratado  completamente por el procesador de imagen del móvil y que contiene prácticamente la totalidad de la información de color y luminosidad que captura el sensor de la cámara.

Este archivo RAW está codificado como DNG (Digital Negative), uno de los múltiples formatos de archivos RAW que podemos encontrar, y que viene a ser una especie de formato estándar para todos los smartphones, adoptado por todos los fabricantes que se decidan a incluir esta opción en sus cámaras.

En los equipos SLR o EVIL o en las compactas avanzadas, cada fabricante suele usar su propio formato de archivo RAW, diferente al de otros fabricantes. Pero en smartphones, de momento, se trabaja con el negativo digital DNG.

Qué tiene de especial un archivo RAW

Los archivos RAW, como primera seña de identidad, presentan un tamaño que es varios órdenes de magnitud mayor que un archivo de imagen convencional de tipo JPG. Puede ser entre 10 y 20 veces mayor aproximadamente y debe este mayor tamaño a su también mayor cantidad de información.

La información de luz y color que contiene un archivo RAW se completa con otros metadatos que ofrecen, a los programas de edición, información exhaustiva sobre cada píxel. Esta información no está procesada, por lo que las posibilidades de edición son mayores.

Imagina un archivo RAW como un libro de texto completo y un archivo JPG como los apuntes que nos ha pasado un compañero si no hemos ido a clase y no tenemos el libro. Los apuntes contienen solo la información para el examen que nos va a hacer el profesor, pero si vamos a otro centro educativo, si no tenemos el libro, ya no podremos recuperar la información completa de la materia.

Un archivo RAW es el libro de texto, y el fichero JPG son los apuntes, mascados, resumidos y tomados específicamente para aprobar el examen que nos ponga nuestro profesor.

Qué móviles tienen modo RAW

En la actualidad incluso terminales de gama media están ya incluyendo la opción de capturar imágenes en RAW. Pero donde es más frecuente encontrar esta modalidad es en los de gama alta y Premium. Por ejemplo, los Huawei P10 , el LG G6 , el Samsung Galaxy S8 o el Apple iPhone 7 Plus cuentan con esta opción en sus modos avanzados de fotografía.

En general son terminales con precios elevados, con cámaras equipadas con ópticas luminosas y con procesadores de imagen potentes, capaces de manejar la gran cantidad de información “en crudo” que proviene del sensor, y que admiten con dignidad que se acceda a las imágenes sin procesar. En terminales económicos, con cámaras de menos entidad, posiblemente una imagen DNG sería inservible, necesitando en todos los casos un “lavado de imagen” a partir del procesador digital del terminal.

Los archivos DNG, negativos digitales

Otra forma de ver los archivos RAW es a través de la metáfora fotográfica del negativo. Un archivo RAW es como el negativo a partir del cual podemos hacer tantas copias como queramos. Si una copia sale oscura, o muy clara, podemos volver a procesar el negativo variando los parámetros de revelado y obtendremos, si la foto original ha sido hecha correctamente dentro de ciertos márgenes, una copia decente.

Si por el contrario, nos quedamos con el JPG y no tenemos los negativos, lo único que podremos hacer es copias de copias de la foto. Si estuviera sobre expuesta o sub expuesta en el proceso de revelado, lo único que podremos hacer es tratar de arreglar esos errores pero sin posibilidad de hacer cambios significativos.

Un smartphone puede verse, desde este punto de vista, como una tienda de revelado. Si activamos el modo RAW, obtendremos el negativo más la copia, y si no activamos el modo RAW, obtendremos únicamente la copia.

Generalmente los móviles están muy bien diseñados para conseguir copias óptimas, con una apariencia en pantalla muy lograda en casi todas las situaciones, pero los fotógrafos que aspiren a tener sus imágenes bajo control, se alegrarán de tener la opción RAW a su disposición.

Qué puedo hacer con un archivo RAW

Los archivos RAW no son manejables directamente. Para compartir las fotos que hagamos en formato DNG tendremos que “revelarlas” primero. Es decir, editarlas. El archivo JPG que genera el propio móvil es una edición particular, pero si tenemos un programa de edición compatible con fotos RAW, podremos hacer nuestros propios “revelados” a partir de él.

Hace unos años, la única opción era la de transferir los archivos a un ordenador y editarlos con programas de “revelado” RAW como Adobe Camera Raw, pero a día de hoy ya hay programas de edición para Android e iOS capaces de manejar archivos DNG sin problemas, como es el caso de Snapseed en su versión para Android  e iOS.

En el modo de edición RAW, tenemos algunas opciones específicas para este tipo de archivo, capaces de manejar la totalidad de la información capturada por el sensor. Así, podemos modificar la exposición corrigiéndola dentro de ciertos límites, de un modo equivalente a regular la compensación de exposición EV en la cámara en el momento de hacer la foto.

También es útil acceder a los controles de temperatura de color como si en la cámara hubiéramos elegido la temperatura para día de sol, nublado, tungsteno, etcétera. Además, podemos modificar la nitidez, el contraste, la saturación o las luces y sombras. Tras este “revelado” podemos pasar a la edición convencional como si ya estuviéramos trabajando con un archivo JPG normal.

Si mantenemos el archivo DNG en una ubicación conocida, podremos hacer tantos “revelados” como queramos sin modificar el archivo DNG y sin perder la información original, como si hiciéramos copias a partir de un negativo con diferentes parámetros en el laboratorio fotográfico.

Conservando el detalle

Una de las opciones más interesantes de un archivo RAW es la de trabajar con la imagen original sin que sufra los efectos de los algoritmos de reducción de ruido. Si trabajamos con ISOs (sensibilidades) altas, los archivos JPG obtenidos por el smartphone suelen pecar de un exceso de reducción de ruido, eliminando completamente el grano, pero eliminado también los detalles “finos” de las fotos.

En la imagen de abajo, a la izquierda está la imagen RAW sin reducción de ruido y a la derecha está la imagen JPG procesadora por el smartphone (un Samsung Galaxy S Plus con ISO 640). Se puede ver que en el modo RAW tenemos más ruido pero más detalle y en la imagen JPG tenemos una textura más lavada, sin grano, pero en la que se ha perdido nitidez y detalle.

En ocasiones es interesante conservar el detalle a expensas del ruido, y eso solo lo podemos hacer si trabajamos con archivos DNG. En las cámaras profesionales SLR o EVIL podemos elegir el nivel de reducción de ruido de las fotos JPG, pero en los smartphones aun no es posible (salvo excepciones muy contadas) modificar este parámetro.

Ten en cuenta que el sensor de los móviles es muy pequeño, por lo que si trabajamos con valores ISO por encima incluso de ISO 400, empezaremos a notar el grano característico de las fotos con ruido. En general, estaremos satisfechos con el “lavado” que llevan a cabo los procesadores de imagen de los smartphones, pero los fotógrafos más exigentes se sentirán más cómodos en general si pueden elegir entre tener una foto con reducción de ruido y sin grano, u tener una foto con detalle pero con grano. O  mejor aun, tener las dos.

Útil pero no esperes milagros

Los archivos RAW (DNG para los smartphones), permiten editar las fotos con un mayor margen de maniobra que los archivos JPG. Cuando se trata de recuperar fotos subexpuestas o sobreexpuestas, es preferible tratar con un archivo DNG a tratar con uno JPG. Se trabaja mejor recuperando fotos subexpuestas que sobreexpuestas, eso sí. Los sensores de los móviles son los que son y no siempre se puede obrar el milagro. Y si la foto está muy mal expuesta, no tendrá solución.

Pero cuando nos hemos equivocado ligeramente con la exposición o cuando tenemos fotos con ISO alto, los archivos DNG ofrecen un mayor margen creativo a la hora de obtener el archivo JPG final, con resultados mucho más a la medida que si simplemente dejamos que el móvil aplique sus ajustes generales.

No es un formato apto para todos los públicos. A poco que te descuides llenarás la memoria interna o la tarjeta microSD si disparas con la opción de RAW activada. Y el proceso de edición es más laborioso y delicado. Es preferible mantener el modo RAW desactivado, pero si vamos a hacer fotos en situaciones delicadas, podemos estar pendientes de activarlo solo para hacer esas fotos concretas y después desactivarlo.

Servicios como Amazon Prime Fotos admiten la subida de archivos RAW, pero otros como Flickr o Google Fotos solo trabajan con JPG y vídeo, por lo que tendrás que guardar los negativos digitales en otros servicios de almacenamiento cloud para archivos generales, o bien guardarlos localmente en discos duros

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