Quizá el frigorífico es el electrodoméstico más importante de la vivienda, y uno de los que más presencia dan a la cocina. La lavadora, los fuegos o el lavavajillas le siguen, pero muy de lejos. Necesitamos enfriar nuestra comida para conservarla y que así nos dure más tiempo. Este invento ha transformado el mundo, haciendo posible la conservación de alimentos que de otro modo se hubiesen desperdiciado.

Cabe mencionar que no siempre ha habido frigoríficos, ni siquiera en épocas tan recientes como los inicios del siglo XIX. Hacemos un repaso por los distintos métodos para enfriar la comida de tiempos remotos, desde el qanat egipcio hasta el frigorifico americano y modelos como el LG Instaview Door in Door, en la punta de lanza de la tecnología. Este frigorífico permite ver el interior sin necesidad de abrir la puerta, tan solo haciendo “toc-toc”.

Las primeras fresqueras tienen milenios de antigüedad

Hace milenios, en el Antiguo Egipto ya eran conscientes de las ventajas de la refrigeración. No disponían de maquinaria eléctrica, ni mucho menos, pero usaban métodos pasivos para reducir la temperatura en el interior de las viviendas. En lo que ahora es Irán empezaron a surgir las torres de viento o malqaf. En estas torres la brisa provocaba un tiro de aire desde el sótano de la vivienda, a su vez construida sobre un qanat o canal subterráneo.

qanat torre de viento frigorífico

Los sótanos egipcios supusieron las primeras fresqueras de la historia, si exceptuamos las que los pueblos del norte cavaban en el suelo del permafrost, la nieve o el hielo. Durante siglos, este fue uno de los modos de conservar los alimentos, además de otros que no requerían frío tales como la salmuera, los adobos o las conservas. Pero no fueron los únicos.

Hacia el 200 a.C. los romanos crearon el nevero artificial o nevera, una edificación enorme y semienterrada en forma de pozo que permitía conservar la nieve de todo el año en forma de hielo hasta que era necesaria en verano.

Entonces, bloques de hielo eran cortados y transportados a lo largo de kilómetros, usando el frío de la noche y la protección de fardos de paja para evitar que se derritieran. Este método duró hasta bien entrado el XIX en nuestro país, y hoy todavía podemos observar sus cúspides de roca saliendo del suelo (el suelo del pozo puede estar a decenas de metros).

Las primeras neveras domésticas de la historia

Afortunados (y adinerados) eran quienes durante todos estos siglos pudieron pagar el hielo o la nieve para que esta fuese entregada en su domicilio. Al principio, solo los muy ricos eran capaces de asumir los costes de los neveros (quienes compactaban nieve en invierno y cortaban hielo en verano), y conservaban en sus palacios o grandes edificaciones sótanos oscuros donde almacenar este oro blanco.

Sin embargo, a medida que el hielo en verano se fue abaratando, un gran volumen de ciudadanos empezaron a demandar frío en sus viviendas urbanas. Hacia 1800, el ingeniero estadounidense Thomas Moore inventó una versión doméstica que consistía en una cámara de aislamiento portátil refrigerada por bloques de hielo. Para no perder calor, estaba forrada de madera de cedro y cubierta en su interior por pieles.

patente refrigerador

La llamó refrigerator (refrigerador), aunque pasó a la historia como nevera porque, al igual que los neveros artificiales excavados en el suelo, contenía nieve o hielo para “funcionar”. Sin embargo, no producía frío. Para la época debía ser una maravilla, pero hoy la veríamos como un mueble tosco y frío con poca capacidad interior, nada parecido a frigoríficos modernos, mucho más útiles (y elegantes):

Este refrigerator estuvo conviviendo durante un siglo con la fresquera doméstica “de toda la vida”. Muchos de nosotros, especialmente si vivimos en el norte de España, todavía disponemos de un espacio en la cocina o sótano que mira hacia el norte y mantiene una temperatura baja durante todo el año. Es muy útil para dejar las conservas o algunos alimentos que no debemos meter en el frigorífico, como las patatas, las manzanas o los tomates. Pero el frigorífico estaba a la vuelta de la esquina, e iba a cambiarlo todo.

La refrigeración artificial que dio nombre al frigorífico

Aunque todos tengamos un frigorífico en casa (raro es quien conserva una nevera con nieve salvo en lugares remotos) este no fue desarrollado hasta la segunda mitad del siglo XIX. El físico escocés William Cullen inventó en 1748 el que sí conocemos como refrigerador, una máquina que sentó las bases del frío moderno.

Oliver Evans, en 1805, le dio una vuelta al invento para agregarle un compresor. Hoy día, frigoríficos como el LG Instaview Door in Door disponen de un compresor muy distinto al inventado hace casi dos siglos. La tecnología Inverter Linear Compressor de este electrodoméstico tiene una durabilidad que hubiese sido la envidia de aquel momento, con 20 años de vida útil* y 10 años de garantía.

frigorífico elegante y cool

Jacob Perkins diseñó y patentó en 1834 el primer refrigerador que saltó del papel de diseño a las cocinas reales, y el médico John Gorrie lo hizo mucho más eficiente en 1844. Pero no fue hasta 1950 que la tecnología había evolucionado lo suficiente como para sustituir a las neveras domésticas. Aunque han tenido muchos nombres (refrigeradores, neveras, heladeras, enfriadoras…) finalmente se quedaron con el nombre de frigoríficos. Bienvenidos al presente, y al futuro.

Los frigoríficos americanos actuales, y la tendencia futura

En 1947, cuando los primeros frigoríficos con compresor estaban llegando a algunas casas, nacía en Corea una pequeña compañía llamada Goldstar. Fabricaba radios, televisores, frigoríficos, lavadoras y aparatos de aire acondicionado. Hoy en día conocemos esta marca con el nombre de LG después de que en 1995 se fusionase con otra compañía coreana llamada Lucky, y se encuentra en la punta de lanza de la innovación de frigoríficos americanos.

Los frigoríficos de estilo americano se distinguen de otros modelos como los combi o los franceses por su doble puerta vertical, generalmente con la hielera y congelador a la izquierda, y con el frigorífico a la derecha. El congelador nace de llevar al límite tecnológico el concepto de refrigerador inventado siglos atrás hasta conseguir temperaturas ultrabajas para conservar los alimentos.

frigorífico LG instaview door in door

Precisamente en este límite (tanto tecnológico como de diseño) se encuentra el LG Instaview Door in Door que podemos ver en las imágenes de este artículo. Este frigorífico americano tiene una gran capacidad interior tanto si lo comparamos con el tosco refrigerator de Thomas Moore como con otros frigoríficos modernos, con 601 litros de volumen útil: 196 para el congelador y 413 para el frigorífico.

Cuenta con tecnologías no vistas hasta la fecha ni en otros modelos que están sentando precedente para los frigoríficos del futuro, como la Instaview o la doble puerta Door in Door:

  • La tecnología Instaview nos permite, haciendo “toc-toc” en el cristal de la puerta derecha, ver el interior del frigorífico. Esto supone un enorme ahorro energético, dado que sabemos antes de abrir la puerta dónde se encuentra la comida que buscamos, o si esta se encuentra dentro.

tecnología instaview door in door

  • Un ahorro extra viene por parte de la doble puerta Door in Door, que incluye espacio destinado a bebidas y caprichos comunes del día a día (agua, latas de refresco, postres, etc), reduciendo la pérdida de aire frío en un 46 % menos si lo comparamos con un frigorífico sin esta tecnología**.

lg instaview door in door abierta

Este aire frío se genera y mantiene gracias al compresor con tecnología Inverter Linear Compressor con 10 años de garantía* antes mencionado, que gracias a su eficiencia supone un ahorro de un 32% de energía durante el enfriado.

Hemos conseguido mucho desde que los sótanos enfriados de los pueblos de Mesopotamia usaban corrientes de aire para despejar el calor de sus hogares, y hoy en día frigoríficos como el LG Instaview Door in Door se colocan a la vanguardia del avance tecnológico en refrigeración doméstica.

Los frigoríficos de LG se encuentran tanto en la vanguardia del bajo consumo y la eficiencia energética, y por tanto de bajo impacto ambiental; como de la sostenibilidad que viene de la mano de su durabilidad. Cuanto más durable es un electrodoméstico, menor impacto por parte del usuario sobre el medio ambiente.

Imágenes | LG, Samuel Bailey (CC BY 3.0), Diego Delso (CC BY-SA 4.0), Ecelan (CC BY-SA 3.0)

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