En cuanto llega el verano y suben las temperaturas solo podemos pensar en formas de refrescarnos rápidamente para sobrellevar mejor el calor. Es la mejor época para adentrarse en el mundo de los zumos y smoothies caseros, una forma fácil y saludable de mantenerse bien hidratado con todos los beneficios de las frutas y verduras de temporada.

Pero, ¿cómo elegir la mejor licuadora entre tantos modelos diferentes? Conoce las diferencias que existen entre los distintos tipos y elige la licuadora que mejor se adapte a ti y a tu familia.

La evolución de la licuadora hasta la tecnología más moderna

Puede que los zumos, licuados y smoothies sean tendencia hoy como parte de una alimentación saludable y equilibrada, pero en realidad llevamos muchos siglos preparando zumos de frutas y verduras. A lo largo de la historia muchas culturas han confiado en los preparados de frutas, verduras y hierbas medicinales para tratar dolencias. Normalmente se extraían los jugos a base de machacarlos con un mortero, pero con el tiempo se idearon diversos mecanismos para facilitar la tarea.

Habría que esperar hasta el siglo XX para encontrar los primeros aparatos diseñados específicamente para extraer el zumo de frutas y verduras. Precisamente fue en esos años cuando algunos médicos empezaron a defender una dieta rica en vegetales para tratar enfermedades; se necesitaban utensilios específicos para que la gente pudiera preparar y tomar los zumos fácilmente.

La primera prensadora en frío se patentó en 1936 en Estados Unidos. Fue obra del médico Norman Walker, que había publicado el libro ‘Dieta de Vegetales Crudos’ y lanzó su revolucionaria máquina al mismo tiempo. La bautizada como Norwalk Juicer se hizo rápidamente muy popular, desatando la fiebre por los zumos naturales en América.

Pronto otros fabricantes entraron en el mercado de las licuadoras tanto para hostelería como para uso doméstico, y la tecnología no tardó en evolucionar rápidamente. Los primeros modelos eran demasiado voluminosos, pesados y tediosos de usar, así que fueron haciéndose más compactos.

En la década de 1950 se lanzó la primera licuadora de tipo “masticador”, que trituraba usando un eje rotatorio, en lugar de una prensa. Sin embargo, este primer modelo funcionaba a una altísima velocidad, generando calor por la fricción que estropeaba los vegetales en el proceso. El reto era diseñar una licuadora que pudiera extraer el máximo de zumo conservando al mismo tiempo todos los nutrientes y el sabor natural.

Así fue como a finales del siglo pasado llegaron las primeras licuadoras de prensado en frío, mientras que las de centrifugado iban se fueron especializando ofreciendo resultados más precisos. Por tanto, hoy encontramos con una amplia oferta de modelos diferentes de licuadoras para preparar nuestros zumos caseros. Para elegir la que más nos conviene, hay que saber qué ofrece cada una.

Tipos de licuadoras: características, ventajas e inconvenientes

 

Primero hay que tener en cuenta que los exprimidores de toda la vida no entran en la categoría de licuadoras, aunque han sido tradicionalmente el aparato más popular para zumos. Los exprimidores, ya sean manuales o eléctricos, solo sirven para exprimir el zumo de cítricos, por lo que sería nuestra opción más recomendable si lo que nos gusta es el zumo de naranja fresco cada mañana.

Ya en el campo de las licuadoras distinguimos dos grandes tipologías: las de centrifugado o centrifugación y las de prensado en frío, o de extracción lenta. Las dos están pensadas para extraer una gran cantidad de zumo de frutas y verduras, pero se basan en mecanismos distintos, con ventajas e inconvenientes.

 

Las licuadoras de centrifugado utilizan un sistema que primero tritura los ingredientes y después los pasa por un tamiz o filtro para extraer el zumo. Para ello emplean un motor potente que somete a los vegetales a una fuerza centrífuga de alta velocidad, triturando a elevadas revoluciones. Esa rotación presiona la pulpa triturada contra el filtro, separando los jugos.

  • Ventajas. Fáciles de usar, rápidas y más económicas, suelen tener aberturas grandes y hay modelos poco voluminosos.
  • Inconvenientes. La alta velocidad calienta los vegetales, acelerando la oxidación; el zumo se separa en pocos minutos en capas de pulpa y agua y son más ruidosas, a veces más tediosas de limpiar.

Las licuadoras de extracción o prensado en frío emplean una hélice que prensa a baja velocidad los ingredientes, como si los “masticara”. La pulpa resultante también se presiona contra un filtro que separa zumo y residuo seco, extrayendo al máximo todos los jugos.

  • Ventajas. La baja velocidad respeta las propiedades naturales de los ingredientes, manteniendo mejor los nutrientes, el color y sabor natural, y se consigue una textura más homogénea y uniforme durante mucho más tiempo; permiten preparar además bebidas vegetales, salsas y preparaciones con frutos secos y verduras de hoja de verde.
  • Inconvenientes. Suelen ser más caras, el proceso puede ser más lento y a veces la apertura más reducida obliga a trocear los ingredientes.

¿Qué licuadora comprar?

La elección dependerá de nuestras necesidades concretas. Si vamos a preparar zumos sencillos de forma ocasional y no tenemos mucho tiempo, el centrifugado es una buena opción para empezar.

En cambio, si buscamos resultados más precisos para el día a día y mayor versatilidad, nos puede interesar apostar por la extracción en frío. Licuadoras en frío como la SuccoVivo de de Imetec permiten prensar más ingredientes para hacer preparaciones diferentes, y no nos obligan a tomar el zumo inmediatamente, manteniendo todas las propiedades y textura uniforme más tiempo.

Fotos | iStock.com – pilipphotoOlha_AfanasievaFoxys_forest_manufacturemythjakieferpix – Balaph

En Tecnología de Tú a Tú| Qué diferencias hay entre la extracción lenta o prensado en frío y una licuadora normal a la hora de hacer un zumo

 

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