
Pasar de una compacta a una cámara réflex es siempre una gran noticia. Ganamos versatilidad al poder usar diferentes tipos de objetivos, mayor calidad al hacer éstas uso de un sensor de mayor tamaño y más. Pero también implica tener que aprender ciertos conceptos.
Con la mayoría de cámaras compactas el modo de disparo, a excepción de algunos modelos, siempre es automático. Podemos seleccionar modos especiales para fotografías nocturnas, paisajes, niños,… pero nada de controlar manualmente cada parámetro que afecta a la captura final.







