Pero no todo son malas noticias… ahora España ocupa el puesto 23, después de subir una posición en el escalafón con respecto al año pasado, y tras superar a Italia.

El estudio se ha realizado teniendo en cuenta 66 países, por lo que España ocupa la parte medio alta del estudio, y los resultados se obtienen tras ponderar distintas variables que determinan el nivel de competitividad de cada país. Con respecto al año pasado, el top 20 no ha sufrido cambios con respecto a su composición, pero si algunos cambios en el orden: EEUU se mantiene en la primera posición, Japón desciende de la segunda a la duodécima posición, y por tanto, el top 5 queda configurado con EEUU, Reino Unido, Taiwan, Suecia y Dinamarca.

A pesar de que España logra buenos números en algunas de las categorías, se ha visto lastrada enormemente por malos registros en infraestructura tecnológica, y especialmente, una bajísima puntuación en entorno favorable al Ì+D (3,9 sobre 100).

Todo el muendo coincide en afirmar que la creación de un buen sistema y entorno para el sector de las tecnologías de la Información contribuye positivamente en la economía de las naciones más avanzadas, repercutiéndose con incrementos sobre su PIB, pero es que además, ayuda al conjunto de la economía al permitir a las organizaciones ser más eficientes y productivas.

¿Por tanto, a que está esperando nuestro país por apostar definitivamente por mejorar nuestra competitividad tecnológica?

A veces los estudios son bastantes claros, pero cambiar la concepción y llevar a la prácticas medidas concretas resulta más díficil. Confiemos en que si bien España no realizará cambios expectaculares, podamos seguir contemplando al menos un leve progreso también el año que viene.


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