El ojo de Sauron nos vigila, el Gran Hermano vela por nosotros, un satélite comercial de Google comienza su trabajo por la estratosfera, una aplicación de Firefox nos dice dónde estamos los internautas y Carmen Alcayde estrena blog de su programa.

Hay ciertas noticias que dos segundos después de leerlas y de admirar el ingenio humano, se queda un poso amargo, una sensación de que hemos dado un paso más pero no sabemos si el camino iniciado lleva al vacío. Ya tenemos un satélite en manos privadas capaz de leer los titulares del periódico que hojeamos en nuestro jardín y un nuevo software permite, mediante triangulación, decirme donde tengo la pizzería más cercana pero a la vez puede dar pistas a un posible hacker sobre la dirección de mi hogar.

Ya sé que los militares tenían esta tecnología desde hace varios años, pero lo preocupante es que acaba de entrar en el mundo de la oferta y la demanda, donde la regla que impera es el laissez faire, y el mejor postor suele llevarse el gato al agua.

Hace un tiempo dos conocidos hackers modificaron un software de Ericsson para pinchar la red GSM de Vodafone y poder realizar escuchas a cualquier móvil de su red. Existe también un método llamado “roving bug” gracias se puede activar el micrófono de un teléfono móvil a kilómetros de distancia para poder escuchar conversaciones y sonidos del entorno.

Y todo ello con la única herramienta de un ordenador portátil. La tecnología analógica era y es vulnerable, pero era necesario manipular físicamente el terminal o el cable de datos, y su impacto era limitado.

Con la llegada de los ceros y unos, es posible penetrar en la base de datos de un instituto de las antípodas. A medida que la información nos llega en cantidades industriales en un solo click, proporcionalmente va perdiendo grosor nuestra pequeña burbuja de intimidad y anonimato.

Quizá sea el precio a pagar. Lo que no excusa es la ceguera de los legisladores y la inexistencia de leyes para un campo aún por explotar, y mientras tanto, si no hay ley que lo prohíba no existe delito. En la actualidad, las únicas investigaciones de la brigada de investigación tecnológica de la Policía que han salido a la luz son referentes a la pornografía infantil y los derechos intelectuales en las redes P2P.

Curiosamente, esto último se legisló al poco tiempo de aparecer. Poderoso caballero es don dinero. Cambiando de tercio, y para dejar un buen sabor de boca y ahuyentar pensamientos incómodos, unos minutos musicales. Puede que sea porque hoy es tarde de domingo, pero se me han antojado canciones melancólicas. O puede ser la resaca. El grupo es Doctor Deseo, en directo desde un teatro en Bilbao. Disfrútenla.


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