Los tiempos han cambiado. Lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire… Los ordenadores y portátiles, cual horda de orcos, han invadido nuestro hogar; La informática ya no es una de esas exóticas carreras universitarias que » iniciaban un puñado de pioneros y que según una leyenda, las empresas acudían ávidas a sus aulas para contratarlos un año antes de acabar los estudios.

Hoy en día los ingenieros informáticos engrosan la lista de mileuristas para desgracia de muchos. Los ceros y unos empapan todo lo que tenemos alrededor, sacar dinero de un cajero, el aparato para fichar en la oficina, la caja registradora de un bar, el GPS del coche, etc…

El ordenador personal se ha convertido en un centro neurálgico desde el que organizamos nuestro tiempo, nos ponemos al día, actualizamos nuestros gadgets, pasamos el rato e incluso trabajamos. Esto ha venido sucediendo casi sin darnos cuenta, pero por muy habituados que estemos a las nuevas tecnologías, todos antes o después hemos tenido la tentación de acudir al amigo informático.

El amigo informático es un espécimen muy conocido en el círculo de familia y amigos. No suele ser profesional del ramo aunque casi todo el mundo lo piense, ya que los auténticos profesionales se cuidan muy mucho de pregonar su campo de trabajo para no convertirse en uno de ellos.

Es de las pocas personas que al comprarse una videocámara se lee hasta la última letra del manual de instrucciones de doscientas páginas; su regalo más apreciado en la primera comunión fue un spectrum 128k y ha conocido de primera mano varias generaciones de consolas, procesadores y sistemas operativos.

El amigo informático es una especie de gurú de los drivers de impresoras y escáneres, un iniciado en el oscuro mundo de los routers. Aunque no tenga mucho que ver, todos suponen que es un experto en cámaras digitales y móviles. Las comidas y reuniones familiares suelen acabar peleándose con el disco duro de su primo segundo y los fines de semana, a la hora del café, no es raro encontrarles en casa del amigo arreglando una tarjeta gráfica.

No solo domina el campo de las averías, sino que también es un excelente asesor de compra. A sus manos llegan multitud de catálogos y presupuestos de tiendas informáticas para que haga un estudio de todas las ofertas, y si es posible, que acompañe al amigo no informático para comprarlo in situ. Ya ven que vale para un roto y un descosido.

Parte del mérito es suyo. Todo suele comenzar un infausto día en el que ese familiar le comenta que su hijo se va a comprar un ordenador y nuestro amigo informático se presta a darle unas indicaciones para la compra; una cosa lleva a la otra y acaba instalando drivers y montando el PC en su casa. Un día después es requerido por el familiar porque no funciona el ADSL.

La avería era simple, solo había que conectar el cable de red, pero sin saberlo, el incauto ya ha entrado dentro del gremio de los amigos informáticos… Los que os sintáis identificados y estéis de acuerdo en que la informática es entretenida pero que reinstalar el Windows Vista de tu sobrino cinco veces no es divertido, pinchad en este vídeo. Una vez conseguí hacer bailar a un amigo así, ¿nancho?, con traje y todo. Lo juro por Bill Gates .