Primero, el cobre permitió transmitir información de un punto a otro. Después llegó el germanio del transistor original, creado en los laboratorios Bell, a comienzos de la era de la informática. Pero como el material era inestable, fue sustituido por el silicio, el semiconductor con el que se fabrican los microprocesadores desde el siglo pasado.

Sin embargo, parece que un nuevo capítulo de la historia está por escribirse. El reinado del silicio puede estar llegando a su fin y su sustituto se llama grafeno. En 15 o 20 años ordenadores, móviles, sensores y otros equipos electrónicos serán de este nuevo material, una forma de carbono puro.

Con propiedades entre semiconductor y metal, este nuevo material de una sola capa atómica de espesor revolucionará las telecomunicaciones y la informática al permitir la fabricación de microprocesadores, sensores y sistemas de comunicación mucho más veloces que los actuales.

El grafeno es carbono en estado puro. Muchos investigadores lo han estudiado de manera teórica durante más de 50 años. Nadie creía que se podían fabricar dispositivos con este material hasta que, en 2004, científicos de la universidad de Manchester (Gran Bretaña) descubrieron cómo obtener grafeno del grafito, el material de la mina del lápiz.

Aunque el modo de obtenerlo es todavía muy rudimentario, como menciona Palacios: “Si pegas y despegas múltiples veces un trozo de celo impregnado con fragmentos de grafito de la mina, acabas obteniendo grafeno: una única capa de átomos de carbono”, ya existen varios grupos universitarios y empresas que están tratando de desarrollar una manera alternativa para obtenerlo, y que sea fácil de producir industrialmente, su principal escollo.


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